Ellos brindan lo mejor de sí mismos para protegernos, pero hay que velar por su bienestar y exigir a las compañías el cumplimiento de la regulación para que garanticen su calidad de vida y les ofrezcan incluso más cuidados que a una mascota de compañía, tal como lo merecen. Ellos brindan lo mejor de sí mismos para protegernos, pero hay que velar por su bienestar y exigir a las compañías el cumplimiento de la regulación para que garanticen su calidad de vida y les ofrezcan incluso más cuidados que a una mascota de compañía, tal como lo merecen. Foto: 4Patas.com.co

Perros vigilantes: un trabajo que no tiene precio

Ellos brindan lo mejor de sí mismos para protegernos, pero hay que velar por su bienestar y exigir a las compañías el cumplimiento de la regulación para que garanticen su calidad de vida y les ofrezcan incluso más cuidados que a una mascota de compañía, tal como lo merecen.

Hoy en día, la escena es muy común: al ingresar a un centro comercial o a una empresa, un vigilante se acerca en compañía de un perro, que da una vuelta alrededor y olfatea al interior del vehículo. La actividad la repite durante varias horas, pues forma parte de su jornada laboral.

A lo largo de la historia, el mejor amigo del hombre ha sido utilizado por este para el desarrollo de tareas de seguridad y defensa, en las que se potencian sus habilidades y sentidos del olfato y la audición. Su labor no tiene precio, pues brindan lo mejor de sí mismos para proteger a las personas, enfrentando riesgos y exponiéndose a posibles situaciones de maltrato, enfermedad y explotación, cuando no se garantiza su bienestar.
    
Como explica Martha Soledad Ciro, presidenta de la Asociación Defensora de Animales y del Ambiente (ADA), “es un hecho que hay animales de trabajo y de consumo, y eso, así no nos guste a los defensores de animales, va a continuar. El uso está regularizado por la ley, así que aquí la discusión no es si es ético o no, sino cómo podemos propender para que se haga en las condiciones más adecuadas para ellos”.

En realidad, garantizar que sea así no es un desafío de difícil cumplimiento. Basta con sumar conciencias y voluntades para asegurarse de que, al igual que cualquier otro animal, ellos reciban amor, protección, acceso permanente a servicios de salud y una alimentación balanceada, y que esta empresa en la que colaboran sin remuneración alguna se convierta en su propia familia.

“Aún más que una mascota de compañía, los perros vigilantes deben recibir todo tipo de cuidados”, afirma Carlos Alberto Guzmán, director de operaciones de Secancol, compañía que presta sus servicios de seguridad con el apoyo de 60 canes.

Para él, “los perros son trabajadores especiales y leales y merecen todo el respeto, ya que como ciudadanos nos beneficiamos de sus grandes capacidades y destrezas para la obtención de un objetivo que es la seguridad”, señala, tras destacar que esta es la razón por la que los compañeros peludos “son los consentidos en la compañía”.
 
Pero ¿quién vela por su bienestar?
La Superintendencia de Vigilancia y Seguridad Privada es la entidad encargada de aprobar el uso de caninos a las empresas y realizar operativos de control en los sitios en donde se presta el servicio, con el fin de verificar el cumplimiento de las disposiciones legales que buscan garantizar el bienestar de los animales que desempeñan estas labores.

Según la reglamentación, en esta tarea también se pueden involucrar otras instituciones, como el Centro de Adiestramiento Canino del Ejército Nacional y Sociedades Protectoras de Animales o cualquier ciudadano que desee denunciar maltrato a los caninos, quienes deben informar a la SuperVigilancia para que esta lleve a cabo la aplicación de medidas y sanciones pertinentes.

Los informes realizados por la entidad han detectado que entre las principales problemáticas se encuentra la existencia de más perros que prestan el servicio respecto a los que están registrados pero, además, algunas irregularidades como una jornada de trabajo excesiva, un lugar de trabajo inadecuado o la presencia de animales que sobrepasan la edad permitida para esta actividad.

La ADA también ha realizado visitas a diferentes lugares con el propósito de verificar las condiciones en que se encuentran los perros en sus puestos de trabajo, acogidos por esta regulación y atendiendo a solicitudes de empresas y ciudadanos que lo han requerido. Aunque no es posible generalizar, los especialistas han encontrado a los animales en buenas condiciones y han percibido una actitud de tenencia responsable por parte de las compañías, lo que da un parte de tranquilidad al menos en lo referente a casos puntuales.

Sin embargo, señala Martha Ciro, “hay que vigilar y regularizar a las empresas que no cumplen con las normas, especialmente a algunas compañías piratas, y esta es una tarea en la que la entidad encargada no ha ofrecido respuestas de forma efectiva y oportuna”.

En ese sentido, ante cualquier situación de maltrato o trabajo en condiciones inadecuadas, los ciudadanos pueden informar a la Superintendencia, pero además es importante comunicarse con la administración del lugar y con la ADA para que se tomen las medidas correctivas lo más pronto posible.

Lo que dice la ley
La Resolución 2601 de 2003 de la Superintendencia de Vigilancia y Seguridad Privada es la que reglamenta el servicio de vigilancia y seguridad con utilización de canes. Solamente pueden hacerlo las empresas registradas y aprobadas para ello, las cuales deben cumplir condiciones mínimas, entre las cuales se encuentran:

• El uso exclusivo de caninos adiestrados y entrenados para la vigilancia y seguridad privada, los cuales deben tener como mínimo 12 meses de edad y estarán en servicio máximo hasta los 8 años.

• La exigencia de instalaciones adecuadas y medios de uso exclusivo, entre ellos, ‘caniles’ diseñados para cada perro que cumplan con las medidas exigidas y en los cuales los caninos puedan encontrar descanso, independencia y facilidad de alimentación.

• La garantía de que las jornadas de trabajo por turno de los animales no excedan seis horas para especialidad de olfato y ocho horas para defensa, y que, además, durante su tiempo de descanso, los caninos no permanezcan en parqueaderos o lugares donde se emanen gases tóxicos.

Razas permitidas
De acuerdo a la legislación, son 8 las razas permitidas para desempeñar funciones de seguridad y vigilancia, pues cuentan con el temperamento y las características requeridas según cada especialidad:

• Pastor Alemán, pastor belga, schnauzer gigante y bóxer: pueden ser utilizados para actividades de defensa controlada y búsqueda de narcóticos o explosivos.
Rottweiller y dóberman: están permitidos para realizar defensa controlada, con las restricciones de la Ley 746 de 2002, en especial el uso del bozal.
• Retriever y spaniels: pueden colaborar en tareas de búsqueda de narcóticos o explosivos y búsqueda y rescate de personas.

¡Ayuda a protegerlos!
Con la campaña ‘Apaga tu carro y favorece la vida de los perros vigilantes’, un grupo de ciudadanos hace un llamado a todos los conductores para que, al ingresar a un establecimiento en donde haya perros que apoyen los servicios de seguridad, se apague inmediatamente el vehículo mientras este realiza la revisión respectiva.

Si los vehículos no son apagados, los caninos están expuestos a los gases emitidos y pueden presentar en el futuro enfermedades como insuficiencia respiratoria, pero además, enfrentar otros riesgos como las quemaduras con exostos.

Como explica la presidenta de la Asociación Defensora de Animales, en ocasiones los vigilantes realizan la solicitud a los conductores, pero estos últimos no responden de forma colaborativa. Por eso, recuerda siempre que en su protección ¡todos podemos ayudar!
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