Los perros sobrevivientes del Titanic

Después del misterioso suceso del Titanic, recordamos a los perros que se salvaron de morir ahogados en las aguas del Atlántico.

Ningún otro accidente naval ha quedado marcado en la memoria del mundo entero, como el hundimiento del Titanic. El más grande transatlántico de su época, que una noche del 14 y madrugada del 15 de abril de 1912, impactó frente a un iceberg y naufragó en el océano Atlántico.

Con el pasar de los años es mucho lo que se ha hablado de las personas que perdieron la vida durante este hecho, sin embargo, poco se ha escuchado sobre sus compañeros de cuatro patas que se encontraban a bordo durante el naufragio.

¡Así es!, estos peludos son tan fieles que también presenciaron lo que pasó. Según la leyenda, 11 perros viajaban con sus dueños en el buque, no era muchos, pues únicamente los pasajeros de primera clase tenían la posibilidad de llevar a sus mascotas, pagando un valor exactamente igual al de un niño.

Muchos de estos caninos eran de exposición, por eso sus amos pagaron pólizas de seguro por ellos. El alojamiento era distinto al de los humanos, los perros se ubicaban en la cubierta F, sobre el costado estribor y entre la proa y la popa. Todo tipo de comodidades eran puestas para ellos, tenían grandes jaulas y sistema de calefacción. El encargado del bienestar de los peludos era el inglés  John Hall Hutchinson, quien era el carpintero del barco.

Los perros tenían sus paseos matutinos en la cubierta de la popa, donde se ubicaban los pasajeros de tercera clase. El interés por estos animales era tanto, que el capitán Edward John Smith, había planeado para la noche del hundimiento un desfile de perros, en el que se apreciaría cada uno de los ejemplares que transportaba el Titanic. Sin embargo, esto no se dio a cabo, y la desesperación se apoderó del barco, el capitán, los pasajeros y los perros. Según la leyenda, el millonario John Jacob Astor fue hasta la cubierta F para liberar a los canes que allí se encontraban, pero no se sabe a ciencia cierta lo que sucedió.

Cuentan que tres, de los 12 perros que viajaban, sobrevivieron a la tragedia. Entre ellos estaban dos pomeranians y un pekinés. Una de las pomeranian llamada Lady, fue envuelta en una manta por su ama, sin que ninguno de los de la tripulación se enterara, haciéndola pasar por un bebé. La segunda pomeranian pertenecía a Elizabeth Barret Rothschild, quien también sobrevivió al naufragio, mientras que el pekinés Sun Yat-Sen, que viajaba con Henry Harper y su esposa Myra, pertenecientes a la familia de la firma editorial de Nueva York: Harper & Row, logró salvarse al embarcarse en uno de los primeros botes que zarparon.

Desafortunadamente, los demás perritos no lograron salir invictos del accidente.  Entre ellos se encontraba un chow-chow, campeón de belleza. Kitty, una airedale terrier, que pertenecía a Astor, quien liberó a los canes y finalmente murió junto a su perrita.

Otro airedale terrier, un king charles spaniel y un mestizo de raza pequeña, eran tres hermanitos que pertenecían a William Carter, quien demandó a la compañía propietaria del barco por la pérdida de sus mascotas.

Asimismo, Gamin de Pycombe, un bulldog francés, no logró sobrevivir a los hechos, mientras que su dueño sí. Este también exigió a la empresa que le devolviera el dinero que había pagado por el perro.

Una de la historias más conmovedoras durante el hundimiento es la de Anne Isham, quien se negó a subir al bote salvavidas sin el gran danés que la acompañaba. Cuatro días después del accidente, se encontró el cuerpo de la mujer abrazada a su perro.

La leyenda habla de que posiblemente un borzoi, un galgo o un galgo afgano y un fox terrier, hayan sido otros de los canes que perdieron la vida en el hundimiento del Titanic, sin embargo, no hay un testimonio certero sobre ello.

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Un héroe de cuatro patas:

Uno de los mitos que surgió días después del accidente es el de un terranova llamado Rigel, quien había ayudado a rescatar a algunas personas atrapadas en el mar. La historia cuenta que los náufragos ya no tenían fuerzas para hacer algún tipo de ruido, para que fueran a su rescate, así que el animal ladró hasta que un buque cercano lo escuchó. Sin embargo, no hay testimonios concretos que verifiquen esta hazaña.

Fotos: Schnauzi

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