Basenji, el perro que no ladra

Su forma de llamar la atención lo hace único y reconocible, es el basenji: el perro que no ladra. Estas son algunas de las particularidades de este canino originario de África.

Una estatura aproximada de 41 centímetros, un pelaje adornado con tres colores básicos (negro, castaño o atigrado) combinados con el blanco, y una gran habilidad para jugar, son algunas de las características del basenji, una raza que era usada para la caza y el rastreo en la antigüedad.

Este peludo suele ser afectuoso, enérgico y curioso, tanto como el sonido que emite al ladrar, pues cuando lo intenta se escucha una combinación de risa ahogada con canto. Son aullidos prolongados y agudos, que muchos suelen comparar con el canto tirolés (Yodel).

Las cuerdas vocales de los también llamados “perros mudos” son muy similares a las de los lobos, que son los que producen este tipo de sonido al aullar. Asimismo, son capaces de imitar los ladridos de otros canes cuando son criados en cautiverio.

Comportamiento:

Es un perro muy activo, suave, musculoso y atlético. Necesita liberar energía para sentirse bien física y mentalmente. Es muy buen escalador, tanto así, que se asemeja a un gato, también por su limpieza, pues es una de sus obsesiones.

El ejercicio diario es imprescindible para el basenji, ya que esta raza tiende a engorda.

Cuando está cachorrito es travieso y destructivo, pero con el tiempo se convierten en un gran animal de compañía.

Descripción física:

Orejas:

Pequeñas. Se mantienen erectas.

Pelo:

Corto y sedoso.

Color del pelo:

Todas sus combinaciones deben tener el pecho y las puntas de las patas y la cola blancas.

Cola:

No es muy larga y está enroscada hacia la espalda.

Historia:

Se cuenta que el basenji es la raza de perro más antigua. Fue ofrecido como regalo en las cortes de los faraones egipcios. Se han encontrado imágenes grabadas de este perro en las tumbas de muchos de ellos.

Es originario de África, de la región central donde se encuentra la República Democrática del Congo, por eso también se le conoce como ‘Belgian Congo Dog’.

La raza fue descubierta por los europeos a mediado del siglo XIX, en el Congo y en el sur del Sudan. Allí, decidieron tomar los primeros ejemplares y llevarlos a Inglaterra en 1815. Tristemente, la mayoría de los perros murieron de moquillo, exceptuando dos cachorros que fueron importados a Estados Unidos, donde la raza empezó a expandirse en el estado de Massachussetts.

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