Los fortachones

Se caracterizan por sus grandes cabezas, fornidas mandíbulas, pecho ancho y cuerpo corto. Son poderosos e imponentes, ideales para mantener la guardia. Tenidos por muchos, pero dulces en realidad. Algunos, incluso, aseguran que son los mejores compañeros de cuatro patas para las familias de hoy,

1. STAFFORDSHIRE BULL TERRIER

Como su nombre lo sugiere, es originario de Staffordshire, Inglaterra. Se le considera una de las razas más antiguas de este tipo y se estima que tiene más de 200 años. Fue creada por los ingleses para peleas con toros y osos, y es el resultado de la mezcla del bulldog con terriers. Es un perro potente, tenaz, osado, rápido, valiente, confiable y muy inteligente. De hecho, es una de las pocas razas que según la Unión de Clubes Caninos “es totalmente confiable con el humano y especialmente, con los niños”.

2. AMERICAN STAFFORDSHIRE TERRIER

Se trata de otro de los perros de pelea por excelencia, pues con el tiempo fue utilizado para proteger el ganado y las viviendas de los coyotes, lobos y demás depredadores. Originaria de Inglaterra, esta raza fue ampliamente extendida en Estados Unidos. Guarda una gran semejanza con el American Pitbull Terrier, excepto porque estos ejemplares no deben tener los ojos ni la nariz de color claro.

3. BULL TERRIER

La forma de su cabeza es única. Pese a su aparente mal humor, estos perros son una de las razas más activas y graciosas; tanto así, que se les considera como ‘amantes de la diversión’. Los hay blancos, tricolor y atigrados. Se describen como extremadamente valientes y combativos, muy leales, activos y apegados a sus dueños.

4. BULLDOG INGLÉS

Redondeces, pliegues y, a veces, sobrepeso, son algunas de las características de esta amorosa raza canina originaria de Gran Bretaña, que, como los demás de este grupo, fue utilizada en peleas de perros. De hecho el bulldog es uno de los símbolos de Inglaterra. Su origen se remonta al mastín tibetano, que se expandió por el mundo gracias a los navegantes fenicios. Son perros cariñosos que disfrutan de la compañía de los seres humanos, son fieles, pacíficos, seguros de sí mismos y valientes.

5. BULLDOG FRANCÉS

Llegaron a Francia debido a la revolución industrial, pero su origen es Inglés. Su raza desciende de los dogos franceses y del Bulldog Inglés. Otros dicen que es el resultado de varios tipos de cruces hechos por los criadores de los barrios populares de París a finales del siglo XIX. Al ser de tamaño pequeño, son fáciles de cuidar, entretener y se pueden llevar literalmente a todas partes. Con solo 55 minutos de ejercicio diario, tienen más que suficiente. Representan una buena opción para quienes viven en espacios pequeños y no tienen mucho tiempo. Es, quizá, la raza más cariñosa de este grupo, pues es sociable, alegre y juguetona. Su temperamento los hace buenos con los niños, y por lo general no tienen inconvenientes con las demás mascotas.

6. BULLDOG AMERICANO

Es el más alto de los bulldogs y es originario de los Estados Unidos. Es el típico perro granjero, utilizado para la caza o como perro guardián de ganado. Su aspecto es poderoso, con una gran cabeza, mandíbulas macizas y músculos marcados. Es muy activo y sociable, pero puede llegar a ser dominante con otros canes, en especial con los machos. Se considera ideal para familias con niños, pues es protector y muy cariñoso con los suyos.

7. AMERICAN PITBULL TERRIER

Pese a su aspecto agresivo, es uno de los canes más amigable del planeta. Precisamente esta característica lo descalifica como perro de guardia, y lo hace realmente especial para familias y niños. Su mala fama se debe a que por años fue utilizado como perro de pelea y enseñado para atacar. Sus principales características son confianza, fuerza y alegría de vivir. “Esta raza desborda entusiasmo”, dice la Unión de Clubes Caninos.

8. BULL MASTIFF

“Guardián, inteligente, discreto, eficaz y con gran capacidad de discriminación, es poco ladrador, muy casero y solo moderadamente activo, por lo que se adapta a la vida en piso y ciudad”, cita la Unión de Clubes Caninos. Su origen se remonta al siglo XIX, en Gran Bretaña. Fue usado como guardián de los grandes cotos privados de los terratenientes, y su trabajo era perseguir a los cazadores no autorizados, acosarlos y echárseles encima para inmovilizarlos. Todo esto sin utilizar sus potentes mandíbulas. Hoy es considerado como un perro de familia, dócil, que se caracteriza por aceptar las órdenes que le impongan los miembros del hogar.

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