Pugs: compañía de lujo

Los pugs, una de las razas más populares que existen, son perfectos para aquellos que están en la búsqueda de un perro afectuoso y tranquilo, que pueda vivir en un espacio pequeño y no demande largos paseos.

Hay un perro para cada estilo de vida, y el pug resulta la opción perfecta de aquellos que quieren contar con una mascota cariñosa y apacible, que no necesite de mucha actividad física.

De hecho, esta raza tiene una trayectoria notable en lo que respecta a sus dotes para servir de compañía. A lo largo de su historia, que se presume comenzó en China, ha sido uno de los animales predilectos de personajes de alto rango y de varios miembros de la realeza alrededor del mundo, como bien los atestiguan relatos y pinturas de diferentes siglos y, más recientemente, fotografías.

Los cuadros La Marquesa Mariana de Pontejos (1786), de Goya, y The Drumplier Pugs (1867) -que muestra a los ejemplares de la Reina Victoria-, así como las imágenes de los Duques de Windsor constituyen buenos ejemplos.

Cuidados
Estos perros se caracterizan por ser macizos, tanto que su robustez llega a leerse como sobrepeso, una condición a la que en todo caso tienden, de modo que resulta indispensable controlar que se mantengan en la talla ideal; supervisar la dieta y llevarlos a dar un par de caminatas cortas al día, han de bastar para conseguirlo.

Ahora bien, existen otros dos rasgos propios de esta raza que demandan atención.

•    Los pugs son braquicéfalos. Esto quiere decir que tienen el cráneo achatado y el hocico muy pequeño, lo cual los predispone a sufrir de dificultades respiratorias, que no necesariamente se presentan; aunque sí hay que contar con los ronquidos que conlleva esta peculiar morfología.
•    No deben verse expuestos a altas temperaturas, puesto que ello podría generar un “golpe de calor” en el animal -hipertermia-; una situación reversible, si se actúa a tiempo, que es mejor evitar.
 
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