Pastillas versus mascotas

Darle una pastilla o una cápsula a una mascota puede parecer un procedimiento sencillo, pero la mayoría de perros y gatos implementan una técnica para no tragar los medicamentos y terminar escupiéndolos. Este procedimiento puede ser más fácil si se ponen en práctica los siguientes trucos.

La forma más simple de administrar un medicamento consiste en esconderlo dentro de un jugoso trozo de comida, como carne o queso, de tal forma que pueda ser consumido con facilidad. También se puede moler la pastilla y mezclarla con la comida; esto puede funcionar en perros y gatos que no sean muy selectivos o remilgosos a la hora de comer.

Si no es tan fácil de engañar o si el sabor del medicamento es desagradable, se debe abrir la boca de la mascota con delicadeza, aplicando ligera presión en la comisura de los labios. Luego, se deposita la pastilla en la parte más posterior de la lengua y se levanta su cabeza, de tal forma que la nariz quede apuntando hacia arriba. Después de esto, se le cierra la boca, pero su cabeza se mantiene levantada y se espera a que trague el medicamento. Se recomienda rascarle la garganta para distraer a la mascota y acelerar un poco el proceso.

En gatos puede ser de gran ayuda usar una toalla para envolverles el cuerpo, dejando solamente la cabeza por fuera para evitar rasguños. También es aconsejable administrar un poco de agua o de salsa de carne con una jeringa después de haber depositado la pastilla en la boca del gato, esto ayuda a que trague con mayor facilidad el medicamento.

Más allá de la técnica que se implemente, es necesario construir una relación de confianza con la mascota para que la administración de medicamentos no sea un proceso traumático y se haga de la forma más natural posible.

Texto: Guillermo Rico, médico veterinario.
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