Los síntomas de la demencia canina son: desorientación, confusión, falta de memoria, cambios de personalidad, trastornos del sueño, así como alteraciones en el comportamiento social, exploratorio y eliminativo. Los síntomas de la demencia canina son: desorientación, confusión, falta de memoria, cambios de personalidad, trastornos del sueño, así como alteraciones en el comportamiento social, exploratorio y eliminativo. Foto: 4Patas.com.co

Mascotas olvidadizas

Los perros de edad avanzada pueden llegar a presentar una degeneración del sistema nervioso, perdiendo facultades como la memoria. Aquí te explicamos en qué consiste esta seria condición canina.

El síndrome de disfunción cognitiva es un conjunto de trastornos que afectan el comportamiento de los perros ancianos, es decir, de aquellos que superan los siete años de edad. Son alteraciones que reducen las funciones intelectuales y aumentan de manera progresiva. Es decir, de la misma forma que el Alzheimer en los humanos, esta es una enfermedad degenerativa que no tiene cura.

Según la Clínica del Comportamiento Animal de la Universidad Complutense de Madrid, los síntomas que, en conjunto, arrojan un diagnóstico de demencia senil son: desorientación, confusión, falta de memoria, cambios de personalidad, trastornos del sueño, así como alteraciones en el comportamiento social, exploratorio y eliminativo.

En palabras más comunes, los perros que presentan el síndrome de disfunción cognitiva dejan de reconocer espacios que antes les resultaban familiares, pueden olvidar el camino a casa si salen solos a dar un paseo y suelen dar vueltas sin sentido dentro del hogar. Además, llegan a perder el gusto por el juego y su estado de ánimo es bastante bajo. En las noches suelen despertarse sin razón aparente, y en el día duermen más de lo acostumbrado.

Una de las grandes señales de demencia es el olvido de los comandos ya aprendidos. El más común puede ser el hábito de eliminación; es decir, el lugar y la hora en los que tu mascota hace sus necesidades. Según publicaciones de la Universidad Complutense, esto podría explicarse con el hecho de que los cambios producidos durante el proceso de envejecimiento provocan una reducción progresiva en la capacidad del animal para adaptarse al ambiente que le rodea. Esta situación conlleva un mayor nivel de estrés que desencadena un estado de ansiedad.

Diagnóstico

Establecer con certeza absoluta la presencia de esta enfermedad no es posible todavía. Solo un estudio de una muestra encefálica del animal, luego de que este haya muerto, podría determinar con seguridad si sufría del síndrome de disfunción cognitiva canina o no. Por esta razón, es de vital importancia que los mismos dueños presten atención a cualquier cambio de comportamiento en sus perros adultos y acudan a un veterinario de manera temprana.

Según la revista Recvet y las apreciaciones del licenciado en veterinaria Joaquín Pérez Guisado, antes de diagnosticar clínicamente una demencia senil en tu perro, es importante descartar ciertas enfermedades que también podrían ocasionar síntomas similares; por ejemplo, disfunciones sensoriales, problemas en el aparato locomotor (osteoartritis, artrosis), parasitaciones (leishmania, dirofilaria inmitis), enfermedades del tracto urinario (incontinencia), problemas hormonales (hipotiroidismo), problemas metabólicos, encefalitis crónica o intoxicaciones crónicas.

¿Existe algún tratamiento?
Según la severidad de la enfermedad, el médico veterinario podrá proponer un tratamiento que la controle o la retrase. Para los casos menos avanzados, la terapia comportamental, en la que el perro adquiere nuevos hábitos fáciles de aprender, es una opción.

De acuerdo con las observaciones de Pérez Guisado, “el tratamiento farmacológico tendrá como objetivos restablecer los niveles de neurotransmisores y evitar en todo lo posible que el proceso avance demasiado rápido”. Algunos fármacos probados en perros son la Selegilina y la Nicergolina.

Finalmente, para retrasar la evolución de la enfermedad, es recomendable ayudar a las mascotas a llevar una vida saludable, tanto en alimentación como en horas de ejercicio. Al percibir los síntomas, lo más importante es acudir de inmediato al veterinario para descartar cualquier otra patología y para que sea el médico profesional quien indique el mejor tratamiento a seguir.
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