Diabetes en perros Diabetes en perros Foto: 123RF

Diabetes: enemigo silencioso

La nutrición de un perro diabético es muy importante dentro de su tratamiento. El tipo de dieta y la frecuencia en la administración del concentrado y los snacks son definitivos en el manejo de la enfermedad.

Al igual que en los humanos, la diabetes en perros es un padecimiento del páncreas causado por una deficiencia en la secreción de insulina, que produce un desorden en el metabolismo de la glucosa.

Son varios los factores que influyen en el desarrollo de esta patología; dentro de ellos se incluyen la genética, la pancreatitis, la obesidad, la infección crónica y el uso prolongado de corticoides. En las mascotas, la diabetes se diagnostica debido a los síntomas característicos exhibidos, y se confirma con exámenes de sangre y orina.

Sus principales características

•    Si tu perro orina en exceso, toma mucha agua, come demasiado y ha perdido peso injustificadamente, puede tener diabetes.

•    Otras señales pueden ser cataratas en ambos ojos y debilidad en general.

•    Esta enfermedad se presenta con mayor frecuencia entre los siete y los nueve años de edad de un perro.

•    Debes saber que es más común en hembras que en machos.

•    Las razas más propensas a esta patología son pulik, cairn terrier, pinscher miniatura, french poodle, dachshunds, schnauzer miniatura y beagle.

¿Cómo alimentar un perro diabético?
La dieta correcta busca corregir la obesidad y disminuir las fluctuaciones de glucosa en la sangre. En muchos casos, esta no reemplaza el tratamiento con insulina, pero definitivamente ayuda en el control de los niveles de glucosa en la sangre.

Ante todo, la alimentación de un perro diabético debe ser baja en grasa y carbohidratos, y rica en proteína y fibra. Las dietas que tienen altos niveles de esta última promueven la pérdida de peso y contribuyen al control en la absorción de la glucosa. Si bien esta puede ser preparada en casa, en el mercado existen diferentes marcas con fórmulas especiales. Una consideración importante es evitar comidas suaves y húmedas.

Algunos perros se pueden aburrir de este tipo de dietas. La solución a este inconveniente consiste en rotar diferentes marcas comerciales con la misma composición, para que las variaciones en el sabor lo mantengan interesado en la comida.

La frecuencia es importante
Así como el tipo de alimento es clave en el manejo de la diabetes, la frecuencia en la alimentación es definitiva. El horario de comidas debe ser diseñado para permitir la acción de la insulina. Por esta razón, se recomienda darle varias porciones durante el día, en lugar de una o dos. Una de las opciones es dejar que el perro se alimente a su voluntad, dejándole el plato servido, pero esto no suele ser efectivo cuando tenemos una mascota glotona. En este caso, es mejor retirarle la coca después de cada comida.

Si dentro del tratamiento se incluye la insulina, una parte del alimento diario debe darse en el momento en el que esta se le administra. Se logra una absorción lenta de la comida, mientras la hormona está presente en el organismo.
En la práctica, la frecuencia en la alimentación es algo sencillo de manejar. Si el perro es inyectado con insulina, se sugiere suministrar tres raciones de igual tamaño a lo largo del día: una en el momento de la inyección de insulina, una en la tarde y una en la noche.
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