La displasia de cadera, también llamada displasia coxofemoral, es el desarrollo anormal de la unión que hay entre la cabeza del fémur y la cavidad de la cadera donde encaja (acetábulo). La displasia de cadera, también llamada displasia coxofemoral, es el desarrollo anormal de la unión que hay entre la cabeza del fémur y la cavidad de la cadera donde encaja (acetábulo). Foto: 4Patas.com.co

La displasia de cadera

Este problema de salud limita la calidad de vida de nuestras mascotas, y por eso es imprescindible saber cómo afrontarlo. Encuentra aquí la manera de identificarlo y sus posibles tratamientos.

“Mi perro empezó a cojear, a tener dificultad para levantarse y para subir escaleras”: ésta es una frase común en la clínica de pequeñas especies. Dichos signos no necesariamente significan displasia, pero claramente indican que el animal necesita de un abordaje profesional para evitar que avance la problemática en cuestión y garantizarle una buena calidad de vida.

La displasia de cadera, también llamada displasia coxofemoral, es el desarrollo anormal de la unión que hay entre la cabeza del fémur y la cavidad de la cadera donde encaja (acetábulo). Como consecuencia de lo anterior se produce un desplazamiento de dicha articulación de manera intermitente o permanente.
 
Por lo general, el problema surge en el proceso de desarrollo, aunque también puede darse por un deterioro senil. Existe una clara predisposición en animales de talla grande o de rápido desarrollo, siendo muy frecuente en razas como pastor alemán, san bernardo, rottweiler, terranova, golden retriever, akita, dogo argentino, siberiano y mastines; y menos habitual en el gran danés, dálmata, pastor collie, boxer y cocker spaniel.

Es recomendable tomar una radiografía de rutina a los seis meses de edad en los cachorros de razas grandes, acción que facilitaría el diagnóstico precoz del problema para hacer un manejo preventivo.
 
Las actividades físicas, sin caer en excesos, pueden ayudar a prever la displasia, considerando que el ejercicio adecuado incrementa el desarrollo de los músculos que rodean las articulaciones, sin desgastarlos. De igual manera deben evitarse los excesos o deficiencias en la alimentación.

Un animal con evidente obesidad puede estar generando un desgaste en la articulación de la cadera. Adicionalmente, el sobrepeso puede llevar a una letargia o fatiga que le impida realizar ejercicio, con graves consecuencias para la estructura ósea y muscular.
 
El diagnóstico de displasia se realiza con el examen clínico apoyado por una radiografía. Hay múltiples maneras de tratar la enfermedad, todas buscando mejorar el bienestar de los animales. En una fase inicial, el médico veterinario puede recomendar terapias físicas, antiinflamatorios y medicamentos que protejan la calidad del cartílago articular. En fases avanzadas, el manejo puede ser quirúrgico, cuya técnica varía de acuerdo a la edad y al pronóstico. La prótesis total de cadera es una de las mejores alternativas para casos graves, pero es muy costosa.
 
La displasia de cadera en perros no significa la muerte en un animal, pero se debe garantizar el bienestar de la mascota con un acompañamiento profesional especializado.
 
Síntomas
Estos son los signos de una patología compatible con la displasia de cadera.

1. Cojera, inicialmente leve y con mala evolución.
2. Alta sensibilidad al palpar los miembros.
3. Temblor en las patas traseras al caminar.
4. Los talones en el animal se acercan más de lo normal, con el trastorno consecuente en la forma de caminar.
5. Dificultad para levantarse o subir escaleras.
6. Intolerancia al ejercicio.

¡Alerta!

Cualquier cojera en un perro debe ser evaluada por un profesional de manera oportuna. Someter a un animal a un tratamiento empírico puede agravar la situación, llegando a lesiones irreversibles.
¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.