El cáncer no es el fin

Dicen que el amor lo puede todo y si decides embarcarte en un tratamiento contra el cáncer para tu amigo peludo, debes tener en cuenta varias cosas.

¡No entres en pánico!, esa es la primera norma cuando tu perro tiene cáncer, esto no significa una muerte inmediata para tu peludito. Sin embargo, antes de emprender cualquier medida es importante, aparte de documentarse, pensar en todo lo que conlleva una enfermedad como el cáncer pues los dueños también deben hacer parte de este proceso que no tendrá vuelta atrás.

Existen varios tratamientos que van desde quimioterapia, radioterapia, e inmunoterapia, hasta una cirugía, dependiendo del diagnóstico (siendo el cáncer de piel y el linfoma los más usuales en los perros) y la prognosis que haya dado el veterinario u oncólogo. En la mayoría de los casos por no decir siempre, se requieren esfuerzos monetarios pero sobretodo emocionales, y en este caso, todos los procedimientos sin excepción necesitan de un alto compromiso y dedicación por parte del dueño.

Plan de acción

Dicen que el amor lo puede todo y si decides hacer lo que esté en tus manos para que tu amigo de cuatro patas viva un poco más, estas pueden ser algunas indicaciones:

  • Llevar a tu mascota a todas las citas previstas. El tiempo es esencial para obtener un resultado óptimo.
  • Aprender cómo administrar los medicamentos que se le deben dar en casa. Si bien algunos son en cápsulas o tabletas, otros pueden venir en alimentos o líquidos con porciones que deben ser exactas. No olvides preguntar a tu oncólogo cuál es la mejor opción.
  • Recordar cuál era el comportamiento normal antes del tratamiento para que puedas identificar si percibes algo extraño. Si bien el tratamiento pueda cambiarlo, debes informar sobre cualquier anomalía o irregularidad que observes.
  • Tener presente que el veterinario –al igual que tú- quieren lo mejor para tu mascota y que en ningún momento su objetivo es causarles dolor o incomodidad, pero estos pueden llegar a ser los efectos secundarios.
  • Saber esperar y tener paciencia, tanto para una buena noticia como para una mala.
  • Considerar la opción de la eutanasia si y cuando llegue a ser necesario. Al igual que con los diferentes tratamientos, no olvides documentarte acerca de este procedimiento.

Es importante mencionar que esta información no reemplaza las instrucciones y cuidados veterinarios ni mucho menos oncológicos. Siempre consulta a tu médico antes de seguir cualquier recomendación.

 

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