Glotones en crecimiento

Aprende cuál es el tipo de nutrición ideal para la etapa más determinante en la vida de tu cachorro. Aprende cuál es el tipo de nutrición ideal para la etapa más determinante en la vida de tu cachorro. Foto: iStock

Todo buen amo debe saber qué puede, pero sobre todo qué NO debe comer su cachorro. ¡No te dejes manipular por su tierna mirada!

Por: Gabriel García, médico veterinario.

Una de las etapas más importantes de la vida de tu mascota, sin duda alguna, es la de cachorro, pues durante ella adquiere todas las condiciones físicas, fisiológicas y comportamentales que expresará en mayor medida cuando sea un adulto.

Parte fundamental de esa adecuada preparación para la adultez es la alimentación: a través de ella no solo brindarás los nutrientes necesarios para su crecimiento, sino que moldearás sus hábitos alimenticios y evitarás futuras enfermedades por déficit o excesos.

Panorama del cachorro

Antes de los 18 meses —en razas grandes— o de los 12 —en pequeñas—, tu perro es considerado un cachorro. Durante esta época sufre cambios tanto internos como externos, y en muchas ocasiones es separado de su mamá y de sus hermanos, por lo que su alimentación cambia y pasa de ser una dieta exclusivamente líquida a incluir diferentes texturas y sabores. Después de este momento, el animal comienza a explorar el mundo y a relacionarse con el mismo, cambia su dentadura y empieza a experimentar otros cambios físicos propios de la edad adulta.

Todas estas variaciones pueden hacer que esta etapa se caracterice por mucho estrés, sumado a la vulnerabilidad propia del crecimiento. En otras palabras, es un tiempo determinante para lo que será el resto de su vida.

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Alimentos ‘mito’

Con este título hacemos referencia a aquellos productos que, debido a mitos urbanos, se han convertido en parte de la alimentación de los perros, y a aquellos que los amos les brindan a sus mascotas sin saber que realmente pueden ser perjudiciales para su salud:

Leche: es quizá uno de los alimentos que mayor oposición genera, ya que existen dos corrientes: los que piensan que no está mal dársela a los cachorros y los que se oponen. El común de la gente cree que como durante los primeros días el perro se alimenta de la leche materna, no le vendría nada mal seguir ingiriendo esta bebida como parte de su dieta normal. Sin embargo, hay que decir que la leche y sus derivados contienen lactosa, un azúcar complejo y difícil de descomponer que necesita de una enzima digestiva conocida como lactasa. Al igual que en los humanos, no todos los perros producen dicha enzima adecuadamente o en las cantidades necesarias para poder digerir la leche, es decir, también pueden ser ‘intolerantes a la lactosa’. Esto no quiere decir que sea un alimento dañino para los perros, sino todo lo contrario: la leche tiene un alto nivel de proteínas, calcio, grasas, agua, vitaminas, etc., que pueden ser de gran ayuda para su crecimiento.

Si al suministrarle pequeñas cantidades de leche a tu cachorro observas que su abdomen se expande, que produce demasiados ruidos intestinales, que hay un aumento en las flatulencias o que presenta diarrea o vómito, la señal es clara: debes controlarle su consumo.

Lo anterior no significa que debas suprimir del todo su ingesta de leche, sino que es necesario ser un poco más cuidadosos al momento de ofrecérsela. Puedes dársela en pequeñas porciones como premio o recompensa por un buen comportamiento o incluir leche deslactosada, descremada o entera mezclada con agua. También puedes suministrarle pequeñas porciones de queso (bajo en grasa y deslactosado) o yogur sin azúcar.

Carnes: también son un alimento controversial en la dieta de un cachorro. Si bien los perros, debido a sus ancestros, los lobos, pueden considerarse animales carnívoros, y aunque las carnes aportan una cantidad importante de proteínas y grasas, un exceso de estas en etapas tempranas puede generar problemas de crecimiento acelerado en nuestras mascotas y provocarles malformaciones musculo-esqueléticas o problemas renales que se manifestarán en la etapa adulta.

Huesos: los cachorros están estrenando sus dientes y son felices mordiendo cuanta cosa se les atraviesa, razón por la cual algunos amos consideran que está bien darles huesos para que dejen de practicar con los muebles de la casa y de paso coman algo más adecuado a su dieta. Sin embargo, los huesos están totalmente prohibidos, tanto para perros adultos como para cachorros, ya que pueden generarles traumatismos en los dientes: las astillas pueden incrustarse en su cavidad oral o en el tracto gastrointestinal, o pueden atragantarse con alguna partícula.

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Alacena prohibida

Después de mencionar los alimentos que comúnmente —pero de manera errónea— le suministran los amos a sus cachorros, pasamos a las comidas menos recurrentes que, en alguna ocasión, te verás tentado a darle a tu peludo y a las que debes ponerle atención:

Uvas: si bien no está del todo claro por qué esta fruta es dañina para los perros, sí es sabido que en pequeñas porciones este alimento puede producirle pérdida del apetito, vómito, deshidratación, debilidad y, en los peores escenarios, insuficiencia renal e incluso la muerte.

Frutas cítricas: por lo general, los perros no se sienten muy atraídos por los cítricos, pero hay ocasiones en las cuales no se pueden resistir a un trozo de mandarina o a un poco de naranja. Estos son ricos en ácido cítrico, lo cual puede generarles diarrea, vómito, sensibilidad a la luz y trastornos digestivos.

Huevo crudo: puede transmitir salmonella, tanto a humanos como a perros.

Manzana: hace parte del grupo de frutas que los perros pueden consumir sin problema. Sin embargo, debe brindarse en cantidades moderadas, ya que es rica en fructosa (el azúcar de las frutas) y puede llevarlos a la obesidad. Además, sus semillas contienen cianuro (en pequeñas dosis) y, al ser masticadas, pueden generar dificultades respiratorias, convulsiones e hiperventilación.

Durazno: al igual que la manzana, es una fruta benéfica para tu peludo. Sin embargo, su semilla, por ser de gran tamaño, puede generarle un grave atragantamiento.

En conclusión, tu perro está en etapa de crecimiento y se dedicará a conocer y explorar todo lo bueno y malo que el mundo tiene para brindarle. Por esta razón, puedes darle a probar diferentes alimentos pero siempre teniendo especial cuidado con las cantidades. Si desde temprana edad empiezas a educarlo, conocerlo y alimentarlo, le evitarás problemas más adelante que, quizá, en una etapa adulta sean más difíciles de corregir o atenuar.

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