Durante esta etapa, el control de la nutrición juega un papel importante. Si el perro sufre una enfermedad medular, es preferible que tenga poco peso. Durante esta etapa, el control de la nutrición juega un papel importante. Si el perro sufre una enfermedad medular, es preferible que tenga poco peso. Foto: 4Patas.com.co

Vejez tranquila

Al llegar a la madurez, los caninos merecen más cuidados que en otras etapas de su vida. Su salud y bienestar dependen de la atención de sus propietarios.

No es un secreto que, como las personas, los perros también van perdiendo sus habilidades motrices, les salen canas y cataratas, y sus capacidades auditivas y olfativas disminuyen a medida que pasan los años. El envejecimiento no solo deja sus huellas en la apariencia física de los animales, sino también en el sistema nervioso, especialmente las áreas del cerebro y la médula espinal.

En este punto comienzan a volverse dependientes de los dueños y a requerir tranquilidad, descanso y, principalmente, apoyo emocional, pues, como asegura Henry Benavides, médico veterinario de la Clínica Dover, “en esta etapa presentan cambios en su estado de conciencia por lo que sufren de trastornos como depresión y delirio; además, estos mismo trastornos pueden tener múltiples y diversas consecuencias como cambios en el tamaño de las pupilas o hacer que caminen frecuentemente en círculos”.

Sin embargo, los signos de los años no son los mismos en todos los perros y las enfermedades que puedan padecer dependen, entre otros factores, de la raza de la mascota. Los perros de razas grandes envejecen mucho más rápido que los de razas chicas: en un pastor alemán o un golden retriever puede iniciar a los ocho años y en los poodles a los 12 o 13. Los perros braquicéfalos o chatos, como los bulldogs, son más propensos a desarrollar tumores cerebrales en su madurez, los de razas grandes a tener problemas medulares y los de razas pequeñas a sufrir accidentes cardiovasculares. Según el experto, “lo importante es tener un diagnóstico preciso, ya que con esto podemos identificar qué tratamiento se le puede aplicar, y si curativo o paliativo”.

Las más frecuentes
Estos son algunos de los males que más afectan a los perros de edad avanzada y los síntomas que los caracterizan.

Enfermedades encefálicas o cerebrales

- Síndrome de disfunción cognitiva canina: es como el alzheimer de las mascotas. Los caninos olvidan órdenes aprendidas, se orinan en sitios inadecuados, lloran todo el tiempo y caminan de forma compulsiva. Además, se presentan extremos: no duermen de noche o duermen mucho y pueden llegar a ser agresivos o demasiado pasivos.
- Tumores cerebrales: sean malignos o no, se convierten en una amenaza para la salud del animal. Estos se manifiestan principalmente con convulsiones, pero también pueden alterar el equilibrio del perro y provocarle caídas, así como parálisis faciales, pérdida de sentidos como vista y olfato, entre otros síntomas.
- Accidentes cerebrovasculares: pueden causar cuadros agudos de coma o alteraciones en su estado de conciencia.

Enfermedades medulares
Los animales presentan debilidad de piernas o manos, o parálisis de las mismas como consecuencia de degeneración de los discos, vértebras o la médula espinal. El deterioro se va dando de forma lenta y gradual.

Recomendaciones para ayudar a su perro

- Vigilar su salud de forma constante. No hay que esperar a que esté en estado crítico para llevarlo al veterinario; una pequeña cojera es suficiente pretexto para hacerlo revisar. Además, a su edad se deben hacer chequeos preventivos.
- Evitar las actividades físicas que lo agiten. En su lugar, se puede optar por caminatas tranquilas o simplemente sacarlo a tomar aire al parque o a un café.
- Cuidar su peso y alimentación. Los perros con sobrepeso suelen tener problemas en las articulaciones.
- Asegurarse de que el espacio en el que permanecen y duermen sea cálido y cómodo.
- En esta etapa también necesitan ser consentidos y estar al lado de quienes siempre lo han acompañado; alejarlo de la familia puede deteriorar su salud.
- La boca de los canes puede convertirse en un cultivo de bacterias si a esta no se le da el cuidado adecuado. Limpiarla regularmente es fundamental para evitar que infecciones que la afectan, se esparzan por el cuerpo.
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