Garrapatas al acecho

Resulta muy certera la expresión: “está pegado como una garrapata”. Estos parásitos indeseables se adhieren fuertemente a la piel de los perros u otros animales para succionar su sangre. ¿cómo enfrentar a estos terribles ‘enemigos’?

En pastos altos, arbustos, jardines y patios de las casas, o en los muros de las edificaciones ubicadas en zonas de clima cálido, estos ácaros de ocho patas aguardan sigilosamente por sus víctimas. Las reconocen por las vibraciones, la temperatura y el olor de su cuerpo. Una vez escogido el doliente, lo recorren por varias horas hasta llegar al lugar más indicado para picar. Se posan especialmente en los espacios interdigitales –es decir, entre los dedos–, en las orejas y en las áreas de piel delgada, como la ingle y la axila.

“Las garrapatas se prenden normalmente cuando el perro va a una zona de infestación donde ha habido ganado o caballos. Están en el suelo y cuando suben al animal se alimentan de su sangre, pero bajan después para hacer su ciclo reproductivo”, explica Audrey Calderón, especialista en enfermedades parasitarias de la Universidad de La Salle.

A pesar de ubicarse principalmente en climas calientes, un estudio de la Universidad Militar publicado en 2011 determinó que algunos perros que nunca habían salido de Bogotá tenían garrapatas. La investigación señaló que en una muestra de 799 caninos, 34 de estos presentaban este parásito. Lo que constituyó una tasa de infestación de 4,25%.

“Se ha reconocido el calentamiento global como factor que predispone a la variación y aumento de la distribución geográfica de garrapatas. Además, al establecerse en regiones históricamente libres de ellas, este se ha convertido en un problema adicional de salud pública asociado al cambio climático”, indica el informe.

Enemigo a la vista
Por lo general, las garrapatas se ven sobre la piel del perro como estructuras redondas. La doctora Calderón advierte que algunos de los síntomas que se pueden notar en el perro cuando las hay son: fiebre muy alta –que se manifiesta cuando duerme más de lo usual–, decaimiento, ganglios grandes, anemia, pérdida de visión, problemas respiratorios, sangrado por la nariz y halitosis, debido a hemorragias en las encías.

Para prevenir que tu mascota resulte afectada por este arácnido, utiliza las pipetas que se ofrecen en el mercado para el control de garrapatas. Aplícala dos días antes de que el animal esté en alguna zona de riesgo, clima cálido o vaya a salir a parques y asegúrate de que la que compres sea efectiva contra estos ácaros. También puedes ayudarte con collares que contienen un insecticida que elimina a estos bichos.

“Lo grave de las garrapatas son los parásitos que pueden transmitir enfermedades zoonóticas, lo que significa que se pasa del animal al ser humano. Hay infecciones que pueden llegar a ser mortales al producir hemorragias en diferentes partes del cuerpo”.

Si detectas que tu perro está infestado, actúa a tiempo para evitar que su vida peligre. Lo debes bañar con un champú insecticida con el fin de quitarle las garrapatas que tenga sobre el cuerpo y, adicionalmente, practicarle un examen de hemoparásitos (presentes en la sangre) para medicarlo con antibiótico en caso de que el resultado sea positivo.

Por: Mónica Pardo T.
Ilustración: Diego Montoya

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