En la batalla entre salud y estética siempre es prioritario garantizar el bienestar del animal. En la batalla entre salud y estética siempre es prioritario garantizar el bienestar del animal. Foto: 123RF

Anabólicos: una batalla entre salud y estética

Aumentar la masa muscular de perros de razas grandes y gigantes genera preocupación entre los veterinarios, debido a las futuras consecuencias que tiene en la salud de las mascotas.

Al mejor estilo de los seres humanos que practican el fisicoculturismo, la idea de una mascota grande, fuerte y musculosa también se encuentra en la mente de algunos amos. El propósito en sí es bueno, siempre y cuando el deseo de formar esta apariencia física se haga realidad a través de un estilo de vida activo y saludable, y no como consecuencia del consumo de sustancias químicas que puedan producirla, como es el caso de los anabólicos con fines estéticos.

Por definición, estos son compuestos relacionados con la hormona masculina de la testosterona, que se suministran en inyecciones o comprimidos por vía oral. Con su consumo, se activa el funcionamiento hepático, renal y de algunas enzimas, así como el crecimiento muscular y el desarrollo óseo.

En la medicina veterinaria, los anabólicos son empleados para el tratamiento de algunas enfermedades en pacientes que necesitan recuperar su masa muscular cuando, por ejemplo, han tenido lesiones graves que generan debilidad o atrofia de algunos músculos, o cuando han sufrido una fractura y requieren fortalecer el desarrollo óseo.

De acuerdo con el veterinario Mauricio Merizalde, docente de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad de La Salle, “los anabólicos pueden utilizarse para acelerar los procesos de recuperación en enfermedades que generaron una disminución marcada de la masa muscular, pero el tratamiento debe estar prescrito y direccionado por un profesional, considerando la edad y el tamaño del animal, además de un análisis global de sus condiciones de salud”.

Si bien la terapia médica con estos productos puede traer algunos beneficios, los riesgos son mucho mayores. Por esta razón, debe realizarse bajo una estricta vigilancia que atienda condiciones muy particulares, y emplee las dosis y frecuencias correctas. El problema surge, entonces, cuando se usan de forma indiscriminada.

El uso no regulado
“Desafortunadamente, en nuestro país, personas sin ningún tipo de formación profesional pueden adquirir esos productos y aplicarlos en sus mascotas para obtener resultados similares a los de los fisicoculturistas, en términos de desarrollo de masa ósea y muscular, pero con unos efectos secundarios catastróficos”, asegura el experto.

La principal consecuencia de este consumo es el desarrollo de procesos degenerativos a nivel de órganos vitales como el hígado, el riñón y todo el sistema cardiovascular, y en temas hormonales y de metabolismo. Aunque los síntomas no surgen inmediatamente, a largo plazo empiezan a manifestarse problemas como la retención de líquidos, la insuficiencia cardíaca o la aparición de cáncer hepático, entre otros.

Principalmente, las víctimas de estos productos son perros como el pitbull, el rottweiler y el bulterrier, entre otras razas grandes braquiocefálicas, es decir, con nariz chata y cabeza corta. Para el veterinario Carlos Cifuentes, “alrededor de estas razas existen nichos sociales que adquieren las mascotas y desean tenerlas ‘súper musculosas’. En Internet se encuentran páginas, especialmente en redes sociales, en las que se aconseja dar estos productos como parte de la dieta diaria”.

Otros casos se presentan como consecuencia de la participación en certámenes y competencias deportivas, en las que se destacan los animales con prominente estado atlético, e incluso en los certámenes de exhibición, con el objetivo de resaltar algunas características propias, según los estándares predeterminados para una raza.

Según Merizalde, es común que a las veterinarias acudan pacientes con desarrollos musculares significativos y la presencia de algunas patologías que pueden asociarse al consumo indiscriminado de anabólicos. “Esto no debería suceder desde ningún punto de vista”, asegura el veterinario.

Por eso, la pregunta que realiza este doctor a sus clientes es clara: “¿de qué sirve tener una mascota que estéticamente se vea más fuerte por su volumen muscular, si su organismo está sufriendo un daño?”. Sin embargo, al conocer los efectos, muchos propietarios niegan haber realizado estas prácticas, aun cuando las consecuencias son perceptibles en la consulta clínica.

Tanto para el veterinario como para el propietario, en la batalla entre salud y estética siempre debe ganar el bienestar del animal. Es por esto que es fundamental desestimular el uso de este tipo de productos para fines no clínicos, asegurando un futuro mejor para los caninos.

¿Cómo fortalecer los músculos sanamente?

Carlos Cifuentes, veterinario avalado por el Pet Food Institute en Colombia, asegura que si un propietario desea fortalecer la musculatura de su mascota puede hacerlo, sin afectar su salud, a través de una dieta sana, un ambiente tranquilo y un plan de ejercicio que aporte en la formación de los músculos.

Para ello, antes que nada, se debe descartar cualquier patología que pueda estar sufriendo el animal, para considerar posibles efectos perjudiciales en su salud. Posteriormente, con la asesoría de un profesional, se realiza un plan dietético con alimentación de alta calidad que se ajuste a la raza, edad y nivel de actividad física de la mascota.

En este proceso de producción de musculatura es clave el estado mental de los perros, pues aquellos que están sometidos a un nivel de estrés bastante alto producen endógenamente sustancias como las catecolaminas o corticoides endógenos que no permiten el desarrollo normal de sus músculos, por lo que se debe incentivar un ambiente tranquilo y libre de presión.

En cuanto a la actividad física, para un animal sano y activo se recomienda la práctica de deportes de alto rendimiento como pruebas de agility o frisbee, y el entrenamiento diario en carreras de trote. Con unos músculos fortalecidos sanamente y una apariencia atlética, estos perros no solo se verán muy bien, sino que además se sentirán fuertes y saludables.

Una batalla mundial
No solo en Colombia las mascotas son víctimas del suministro indiscriminado de anabólicos esteroides. En otros países, los animales también enfrentan esta forma de crueldad, aunque ocasionalmente cuentan con la suerte de tener leyes de protección más estrictas que actúan en beneficio de su salud.

En Estados Unidos, por ejemplo, diferentes leyes estatales determinan que es ilegal usar o administrar anabólicos esteroides en animales con propósitos estéticos, pues son un indicativo de que el propietario está vinculando a su mascota a competencias de combate. El uso regulado permite el consumo de estas sustancias siempre y cuando hayan sido prescritas por un veterinario como parte de una terapia clínica o atiendan patologías que así lo requieran.

Por sus complejos efectos adversos, tanto en animales como en seres humanos, estas sustancias han sido siempre centro de polémica. Además de Estados Unidos, países como Reino Unido y Australia incluyen en su regulación la prohibición al uso y posesión de estas sustancias, incluso con castigos penales, al considerar que se trata de un uso indebido de fármacos.
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