Mi perro come popó Mi perro come popó Foto: 4 Patas

¡Eso sabe mal!

¿Alguna vez has presenciado cómo tu mascota (u otro perro), se alimenta con materia fecal propia o ajena? En el mundo de la medicina veterinaria, a esta conducta se le atribuye el término de coprofagia. Aquí te explicamos un poco más sobre el tema.

La coprofagia se presenta cuando un animal se alimenta con materia fecal, propia o ajena, un régimen alimentario de alta frecuencia en insectos, en especial en las larvas de dípteros (moscas, mosquitos y tábanos) y de coleópteros (escarabajos).

Algunas especies lo hacen de manera esporádica, como los roedores, primates y elefantes. También ocurre con los perros y es un motivo de preocupación frecuente para sus dueños. En el caso de los caninos se puede dar la autocoprofagia (consume sus propias heces), la intraespecífica (come heces de otros animales de su misma especie) o la interespecífica (ingiere heces de otras especies), y son muchas las causas que desencadenan dicha conducta.

¿Cuáles son las causas?

Durante el proceso de parto, las perras acostumbran limpiar a sus cachorros de toda secreción, incluida la materia fecal. Además, los primeros días postparto están pendientes de consumir las heces de sus pequeñas crías, con el fin de mantener el lugar aseado y evitar la llegada de depredadores. Otra teoría indica que dicha práctica es un estímulo necesario para desencadenar el reflejo de defecación en los cachorritos.

También, la coprofagia puede desencadenarse como consecuencia de la presencia de una enfermedad infecciosa o metabólica, por ejemplo la insuficiencia pancreática, las deficiencias nutricionales, diabetes, pancreatitis, trastornos neurológicos, síndrome de mala absorción (absorción intestinal deficitaria) e infecciones de las vías digestivas.

Así mismo, se puede dar por razones etológicas (comportamiento), en muchos casos para llamar la atención de sus dueños, por estrés o ansiedad, o por exposición a entornos muy sucios, como guacales, jaulas o vitrinas de exhibición. Existen casos en los que el animal realiza dicha práctica por imitación a otros animales.

¿Cómo detenerla?
Para tratar la coprofagia es necesario establecer la causa o el origen de dicha anormalidad. Considerando lo anterior, es importante visitar al médico veterinario zootecnista, para que te ayude a descartar las enfermedades que puedan estar desencadenando el problema y orientar su adecuado manejo.

Algunas prácticas generales que te permitirán empezar a controlar el problema son:
•    Mantener muy limpio el entorno de tu mascota y enriquecerlo con objetos que le proporcionen al animal una distracción.
•    Controlar que el perro no tenga contacto con la materia fecal de otros animales a través de una traílla restrictiva o un bozal. El perro que tiene contacto con las heces de otros animales es más vulnerable a adquirir enfermedades infectocontagiosas.
•    Algunas personas incluyen en la dieta de los animales fibra, piña, suplementos enzimáticos o aceite vegetal, logrando que sus mascotas dejen de practicar la autocoprofagia.
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