Mi perro se atoró

Es natural que los perros se lleven todo a la boca, por lo que es frecuente que se atoren. Conoce las medidas que debes tener en cuenta para solucionar este tipo de problemas.

Tu perro se puede atorar cuando está comiendo o jugando. Por lo general, cuando intenta pasarse objetos muy grandes, estos obstruyen el esófago; dentro de estos, los huesos y los palos son los que con más frecuencia hacen que tu perro se atore.

Esto sucede con mayor regularidad en canes de razas pequeñas y medianas que no cuentan con el tamaño esofágico ideal ni con una fortaleza mandibular que les permita fracturar un hueso o tragar con mayor facilidad un objeto grande. Pero las razas grandes también se pueden ver afectadas.

Una obstrucción es asunto serio
El daño que puede causar una obstrucción en el esófago depende del tamaño, ángulo y agudeza de los bordes del objeto extraño. Las lesiones más comunes son obstrucción completa o laceraciones.
Los signos más comunes cuando tu perro está atorado son salivación excesiva, pérdida de peso, dificultad de respiración, tos y dificultad para tragar.

¿Cómo debes actuar?
Entre más rápido reacciones, mejor, ya que si el perro permanece mucho tiempo atorado, las complicaciones son peores.

Lo primero que debes hacer es abrirle la boca con gentileza y tratar de identificar qué le está causando la obstrucción. Si es algo que puedes extraer, retíralo con suavidad. Pero nunca busques empujarlo o manipularlo “a ciegas” porque puedes generar un problema mayor.

La mejor decisión que puedes tomar cuando tu perro se atora es acudir cuánto antes al veterinario.
 
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