¡Un insecto picó a mi mascota!

Por ser los insectos los seres vivos más distribuidos en nuestro planeta no es posible tener un único protocolo de acción ante los efectos de la interacción de nuestros animales con ellos. Intentando hablar desde un punto de vista general se podrían citar quizás las dos clases de insectos más comunes que enfrentamos a diario, los insectos hematófagos y los insectos ponzoñosos o venenosos.

Hematófagos

Para los hematófagos reconocemos ampliamente las infestaciones por pulgas o garrapatas, según el clima predominante (clima frío o caliente respectivamente). Estos animales tienden a vivic ocnstantemente en el cuerpo de  nuestras mascotas, generando problemas principalmente de prurito (picazón), inflamaciones e infecciones en los sitios de la picadura, la pérdida del pelo en las áreas afectadas y hasta la transmisión de enfermedades sistémicas como es el caso de los hemoparásitos transmitidos por garrapatas.

Los canes también están expuestos a la acción de zancudos y otros insectos voladores transmisores de enfermedades sistémicas graves como la leishmaniosis, situaciones en las que deben ser atendidos por el médico veterinario para realizar un proceso de curación.

Los tratamientos y la prevención de la infestación con estos parásitos generalmente está ligado a medicamentos tóxicos que se aplican externamente en la piel de nuestras mascotas. Existen en el mercado algunos medicamentos de administración oral que pueden ser formulados para potenciar la efectividad de los tratamientos y prevenir repetición de picaduras con fumigación y eliminación de sitios de cría, medidas que incluso se llevan a cabo para controlar la transmisión de otros parásitos en nuestro país.

Ponzoñosos

En el caso de los insectos ponzoñosos es importante recordar que se dan este tipo de picaduras por actividades al aire libre de nuestras mascotas por lo cual dependen mucho de nuestro control y manejo. Estos animales segregan sustancias muy tóxicas que generan complicaciones muy fuertes y agudas que incluso llegan a incluir reacciones anafilácticas que deben ser siempre atendidas bajo el total criterio de un médico veterinario. 

 

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.