¡No a las fábricas de cachorros!

La reproducción de cachorros de manera indiscriminada aumenta progresivamente en varios países del mundo,. ¿Por qué hay que decirle no a la venta irresponsable de crías? Aquí está la explicación.

Lamentablemente, en Colombia y el mundo, existen personas y establecimientos que se benefician de la cría de animales para fines exclusivamente económicos, sin garantizar el bienestar físico y emocional de los perros y perjudicando la salud de las hembras y sus camadas.

Las imágenes de perras enjauladas, cachorros que son alimentados en cajas de cartón, corredores repletos de hembras con sus camadas en deplorables condiciones, entre otras conmovedoras escenas, son un pequeño reflejo de la realidad que enfrentan cientos de animales que son sometidos a la reproducción indiscriminada por parte de criadores irresponsables.

Esta problemática, ampliamente reconocida en lugares como el Reino Unido, Australia y Estados Unidos, no le es ajena a un país como el nuestro, en donde en barrios populares se comercializan sin mayor restricción perros de todo tipo de razas, especialmente, las de mayor demanda, como Beagle, Yorkshire terrier, Bulldog, Shih Tzu, Schnauzer, Pinscher y Labrador, desconociéndose su procedencia.

¿Criaderos o fábricas de cachorros?

La crianza de perros es una actividad muy antigua y con múltiples dimensiones. Así como existen criadores responsables, para quienes la salud y el bienestar de los animales es una prioridad, otras personas practican la reproducción indiscriminada para aumentar el número de crías y obtener ganancias a un bajo costo de sostenimiento.

Mundialmente, se habla de puppy mills o ‘fábricas de cachorros’ para referirse a la operación de cría intensiva de perros con un propósito puramente económico, en donde no se satisfacen las necesidades físicas y psicológicas de los animales, como una adecuada nutrición, socialización y atención veterinaria. Según la Humane Society Veterinary Medical Association, estos criaderos:

  • Hacen énfasis en la cantidad y no en la calidad, por lo que comúnmente tienen a los perros en condiciones de hacinamiento.
  • Realizan una reproducción indiscriminada, en la que las hembras se cruzan tempranamente y con frecuencia.
  • Tienen a los animales en confinamiento y la mayoría pasa toda su vida en una jaula.
  • Poseen problemas de saneamiento, incluso en el agua y la comida, como consecuencia de un control inadecuado de los residuos, lo que obliga a los animales a estar en contacto con heces y orina.

La principal organización de bienestar animal en Estados Unidos, Humane Society of the United States (HSUS), señala que en estos lugares la salud de los animales no es una prioridad, por lo que las perras se reproducen con poco o ningún tiempo de recuperación entre camadas. “Cuando, al cabo de unos años se agotan físicamente, las hembras a menudo mueren o se sacrifican”, explican.

Para la Asociación Club Canino Colombiano (ACCC), “desafortunadamente, muchos dicen llamarse criadores, pero ningún criador responsable lo hace por dinero y prueba de eso es que tiene pocas camadas al año, mientras que los criaderos comerciales tienen muchas camadas, porque les interesa el beneficio económico”.

Aunque estos criaderos son difíciles de localizar, pues tienden a ocultar su operación en zonas aisladas, los animales llegan al mercado a través de Internet, avisos en el periódico y tiendas de mascotas. Por lo general, no se permite a los compradores potenciales de los cachorros conocer el lugar de procedencia o se entrega información falsa sobre este.

Esta es una importante diferencia frente a los criadores responsables, quienes, en su mayoría, no venden las crías de sus animales sin evaluar la idoneidad del comprador, en busca de que los nuevos amos proporcionen altos estándares de cuidado para los animales y continúen con la crianza de las razas.

Desde la perspectiva de las organizaciones animalistas, es fundamental que se promueva una reflexión sobre los perros como seres vivos, que no deben someterse a prácticas de comercio. “Debemos cambiar esa concepción de tratarlos como cosas y darles el trato digno que como seres sintientes merecen”, señala Yerly Mozo, defensora animalista, para quien es claro que en el país diariamente nacen miles de caninos “como resultado de un cruel negocio que se lucra de la ternura de los cachorros”.

Datos:

Cifras de peso

En Estados Unidos*:

  • Anualmente se venden 11 millones de perros que nacen en ‘fábricas de cachorros’.
  • Se estima que existen al menos 10 mil negocios con estas características, con y sin licencia para su funcionamiento, los cuales inundan el mercado de cachorros con enfermedades y problemas de desnutrición.

Por su parte, en Colombia, aunque no existen cifras oficiales de cuántos criaderos hay en el país, ni de cuántos cachorros se comercializan en tiendas de mascotas, la cría y venta de animales es una actividad que preocupa seriamente a los animalistas.

*Fuente: Puppy mills: facts and figures The Human Society of the United States, 2015.

Un problema de salud

La crianza irresponsable, que se realiza en instalaciones inadecuadas, en condiciones de hacinamiento y sin atender adecuadamente las necesidades nutricionales y de sanidad, trae consecuencias negativas para la hembra y sus camadas. Entre ellas:

  • Enfermedades como parvovirus, brucelosis, moquillo y tos de las perreras, además de parásitos, pulgas y sarna, las cuales se propagan fácilmente por las condiciones del entorno.
  • A menudo, estos establecimientos no realizan exámenes diagnósticos ni detección temprana de enfermedades hereditarias, por lo que resultan generaciones de cachorros con patologías que deben atenderse en el futuro.
  • Por el embarazo y la lactancia, las hembras pueden presentar partos difíciles, eclampsia y mastitis, y sufrir pérdidas en su condición corporal, como consecuencia de un mal manejo nutricional.

Control y vigilancia

Actualmente, en el país, la legislación que regula las condiciones sanitarias y establecimientos de comercialización de animales es el Decreto 2257 de 1986. Sin embargo, esta regulación determina la necesidad de licencias sanitarias para criaderos de animales como porcinos, aves, ovinos, equinos y roedores, más no especifica condiciones especiales para los caninos.

De acuerdo con la defensora de animales Yerly Mozo, “es muy necesaria una ley para prohibir la venta y comercio de animales domésticos, pero solo Medellín ha avanzado en esta dirección”. En abril de 2015, el Concejo de Medellín aprobó el acuerdo que reglamenta las actividades relacionadas con la explotación de especies menores, el cual prohibió la reproducción de animales por parte de personas naturales, así como la comercialización en lugares no autorizados para este fin.

Claro está que, gracias a la reciente aprobación de la Ley 1774 de 2016, los animales en el país cuentan con una legislación que los protege y reconoce como seres sintientes, promueve la garantía de las cinco libertades para su bienestar y tipifica como delito el maltrato animal, cuando se causa la muerte o lesiones que afecten gravemente su salud e integridad física.

Reproducción sí, pero con bienestar

De acuerdo con Claudia Jiménez, médica veterinaria especialista en temas de reproducción y docente de la Universidad Nacional, es importante reconocer que existen criadores que realizan un adecuado manejo de la nutrición y atención de las perras y sus camadas, quienes se dedican a esto, “más que por una rentabilidad, por una pasión hacia las razas”.

En ese sentido, señala, que “no hay que colocar un apellido a la reproducción como ‘indiscriminada’, pues lo importante es que se reglamenten las condiciones de bienestar animal. Por ejemplo, una perra puede tener una sola cría y morir en ese parto debido a un mal manejo y descuido de los propietarios y criadores, y no necesariamente sería reproducción indiscriminada”.

Teniendo en cuenta que cada raza y ejemplar tiene una vida reproductiva diferente, es difícil establecer cuántas camadas son ‘adecuadas’. Sin embargo, físicamente, las reglamentaciones en el mundo contemplan de cuatro a seis reproducciones por hembra y limitan la edad entre el primer año hasta los ocho.

Desde su experiencia, señala que es importante llevar a este debate la idea de “hablar de bienestar animal, más que de la reproducción y su propósito per se, porque, como sucede con los perros, también las vacas, las yeguas, entre muchas otras especies, deben parir una vez al año como parte de una cadena de negocio”.

Así, independientemente de si se tienen “uno o mil cachorros”, como explica la veterinaria, lo importante es que haya una vigilancia adecuada y que se garanticen las condiciones para el sano crecimiento de estos. Para lograrlo no debe haber hacinamiento, como sucede en los ‘puppy mills’, las perras necesitan un espacio adecuado para parir a sus crías, sumado a condiciones de sanidad e higiene y especialmente a una alimentación balanceada.

Todos podemos ayudar

Detener la crueldad que ocasiona la crianza irresponsable de animales es una labor en la que cualquier ciudadano puede aportar. Ten en cuenta:

  • Antes de traer una mascota a casa, considera que lo más recomendable es adoptarla en un refugio o fundación. Así le estarás dando la oportunidad de tener un hogar a un animal que ha sido abandonado.
  • Si optas por adquirirla con un criador profesional, realiza una investigación profunda sobre el origen de este.
  • Esteriliza a tu mascota y divulga entre tus conocidos la importancia de este simple proceso quirúrgico que detiene el aumento de la población canina en el país.
  • Denuncia ante las autoridades la cría de animales que no cumpla con condiciones de sanidad o higiene, o en la que se evidencie cualquier forma de maltrato.
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