Reanimación cardiopulmonar

Emergencias veterinarias podemos encontrar muchas y de diversos tipos pero sin duda alguna, uno de los momentos más angustiantes -tanto para la mascota como para el dueño-, lo podemos vivir en el caso de un paro cardiorrespiratorio.

Un paro cardiorrespiratorio puede tener múltiples causas dentro de las cuales están: asfixia por atragantamiento, atropello por vehículos, electrocuciones, animales geriátricos y enfermedad cardiaca, entre otras. Además, es un evento que no nos permite realizar un diagnóstico preventivo, por lo cual es necesario reconocer los signos de alarma en nuestra mascota y lo más importante: saber cómo realizar una reanimación cardiopulmonar (RCP).

Existen cuatro momentos claves en los cuales está recomendado realizar una RCP:
- Animal inconsciente
- Animal con paro respiratorio
- Animal con paro cardiaco
- Animal con latidos cardiacos leves

Para identificar si nuestra mascota está atravesando por uno de esos cuatro momentos, debemos seguir los siguientes pasos, no sin antes recordar que ante la presentación de cualquier síntoma, es indispensable tener a mano el teléfono de un veterinario de confianza con servicio las 24 horas del día y, también, conservar la calma para poder actuar con rapidez y precisión.

Paso 1. Signos clínicos:
Si tu perro no responde, debes revisar su frecuencia cardíaca y respiratoria acostándolo sobre el lado derecho. Para la frecuencia cardíaca, coloca tu oído sobre el pecho para escuchar los latidos. Si es obeso o de razas grandes, lo mejor es buscar el pulso en los miembros anteriores o posteriores justo atrás de las almohadillas palmares y plantares empleando los dedos índice y corazón, o también en la cara interna del muslo en la arteria femoral. Para la frecuencia respiratoria, existen dos opciones para determinar que el animal está respirando. La primera es observar si existen movimientos en el pecho y la segunda es acercar nuestra cara o un espejo al hocico para comprobar si hay vaho o no.

Paso 2. Revisar y despejar las vías respiratorias
Con cuidado, abre la boca del animal, hala la lengua hacia afuera y, si es posible, con la ayuda de una linterna observa si existe algún objeto extraño que esté impidiendo el paso normal del aire. En algunas ocasiones se pueden presentar residuos al interior (vómito, sangre, mucosidad, etc.), que deben ser removidos.

Paso 3. Respiración artificial:
Antes de suministrar respiración artificial, recuerda que lo esencial es preservar la vida. Existen tres formas de hacerlo: en razas braquicéfalas (bulldog o pug), se pueden sellar las comisuras labiales dejando un pequeño espacio para poner nuestros labios sobre los del animal. En razas grandes, puedes poner tus labios directamente sobre la nariz. En las pequeñas, los labios deben abarcar la totalidad del hocico. Las respiraciones deben ser cortas pero fuertes, intentando que el aire llegue hasta los pulmones. Para las razas medianas y grandes, se recomiendan cinco respiraciones y en las pequeñas, el número ideal son tres. Si lo realizas de manera correcta, verás cómo el pecho se eleva a medida de que exhalas.

Paso 4. Masaje cardíaco:
Este se realiza en el punto donde la articulación del codo toca el pecho (aproximadamente del tercer al quinto espacio intercostal). Se ubica una mano sobre la otra (extendidas o ligeramente empuñadas). En perros de razas medianas y grandes se realizan 15 compresiones y en perros de razas pequeñas, solo 10. Las compresiones deben ser fuertes, rítmicas (idealmente una por segundo) y firmes, intentando deprimir el pecho de 2 a 5 centímetros.

Paso 5. Alternar respiraciones con masaje cardíaco:
En perros de razas medianas y grandes: alternar 5 respiraciones por cada 15 compresiones; y en perros de razas pequeñas, 3 respiraciones por cada 10 compresiones. Este paso debe repetirse las veces que sean necesarias hasta que el animal muestre signos de recuperación (frecuencia cardiaca o respiratoria) y, en caso de evidenciarlos, llevarlo cuanto antes al médico veterinario para una asistencia mucho más controlada. De no haber respuesta, y pasados veinte minutos de iniciado el proceso, la maniobra de RCP debe detenerse.

Por: Gabriel García T.
Médico veterinario
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