Muchas de las patologías que afectan a los perros maduros son hormona-dependientes, esto significa que pueden prevenirse con la extracción de los testículos y ovarios. Muchas de las patologías que afectan a los perros maduros son hormona-dependientes, esto significa que pueden prevenirse con la extracción de los testículos y ovarios.

Verdades y mentiras sobre la castración

Un procedimiento que, contrario a lo que se piensa, no solo está ligado a la salud reproductiva de nuestras mascotas, sino que es la única manera de prevenir enfermedades futuras generadas por el estímulo hormonal.

“Un macho nunca vuelve a ser un macho”, es la frase mas común que oye el médico veterinario de pequeños animales Daniel Portilla, especialista en cirugía, al proponerle a sus clientes la castración de sus mascotas. La negativa surge como primera respuesta, no importa si se trata de un perro o una perra. En el caso de las hembras, la excusa es que hay que sacarles primero una cría, “hay que dejarlas experimentar su maternidad”.

Lo que no nos damos cuenta es de que los perros no son humanos: no buscan novios o novias, no tienen vínculos sentimentales y en la mayoría de las ocasiones un macho ni siquiera identifica a sus cachorros como propios. Los prejuicios sobre la castración los hemos creado desde nuestra perspectiva humana, partiendo de nuestros códigos culturales, y generando mitos y mentiras alrededor de este procedimiento que, de llevarse a cabo a temprana edad, garantiza una mejor calidad de vida a nuestros animales.

Los riesgos

Portilla asegura que muchas de las patologías que afectan a los perros maduros son hormona-dependientes, esto significa que pueden prevenirse con la extracción de los órganos generadores de hormonas: los testículos (en los machos), y los ovarios y útero (en las hembras). Se estima que una perra a la que se le ha hecho la ovariohisterectomía antes del primer celo mamario tiene un riesgo de desarrollar cáncer de 0.05%; si la perra es operada entre el primer y segundo celo, la probabilidad es de 7% y después del tercer celo aumenta a 25%.

En el caso de los machos se presenta el cáncer de próstata, los tumores testiculares y perianales (alrededor del ano). En machos y hembras también puede haber problemas dermatológicos por exceso de hormonas. “Casi todos los perros mayores de 6 años que no han sido castrados tienen hiperplasia prostática benigna (inflamación), que luego puede desencadenar en quistes, abscesos y tumores”, explica el veterinario.

Según los últimos estudios en oncología veterinaria, la castración puede llevarse a cabo a partir de los tres meses de edad. En el caso de las perras lo ideal es hacerlo antes del primer celo, y en los machos, antes de los siete meses. Los riesgos de una cirugía de este tipo son mínimos, siempre y cuando se hagan en las condiciones adecuadas. Como todo procedimiento quirúrgico, éste cumple con la media general que dictamina que uno de cada 1.840 perros totalmente sanos tiene probabilidad de morir a causa de la anestesia. El tiempo de recuperación es generalmente de 10 días.

Los mitos

El más popular es sobre la perdida de la esencia de los machos. Mentira.
Los perros siguen teniendo las características de su sexo aún castrados. Lo que sí sucede es que al bajar su nivel hormonal se vuelven más sedentarios, pierden el instinto de marcar todo el tiempo el territorio y pueden dejar de levantar la pata para orinar, aunque no sucede en todos los casos. La castración es de gran ayuda para perros temperamentales y agresivos.

¿Necesitan tener crías aunque sea solo una vez? No. Los machos no necesitan montar a una perra y las hembras tampoco tienen necesidad de dar a luz. Si no llevan a cabo estos procesos no ocurre absolutamente nada.

La obesidad es otro de los factores ligados a la castración, y no es un mito en su totalidad. Si bien la mayoría de los problemas de peso en los perros surgen porque su alimentación energética es más alta que el ejercicio que realizan, el veterinario Daniel Portilla explica que al disminuir el nivel hormonal pueden presentarse cambios en el metabolismo.

Lo más importante a la hora de tomar la decisión de realizar este procedimiento es asesorarnos por un buen veterinario que tome las medidas necesarias para minimizar los riesgos de la cirugía (cuadro hemático, pruebas de función de el hígado y riñón), y que acompañe a nuestra mascota en el proceso de recuperación.
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