El síndrome de los veterinarios suicidas

Casos tristes, finales inesperados y maltrato, se convierten en el panorama diario de los veterinarios y la razón de una tristeza que los empuja a acabar con su vida. Te contamos cuál es la solución.

Aunque es apasionante trabajar por y para los animales, a veces se convierte en un trabajo agotador que termina produciendo fatiga por compasión, un padecimiento generado por estrés traumático secundario, reconocido por la psicología.

Las vivencias de un profesional que trabaja en un refugio de animales o que experimenta  con frecuencia casos desgarradores o enfermedades terminales, son la causa de este síndrome que está relacionado con el costo de cuidar “de otros” que parecen algún tipo de padecimiento físico o emocional.

Según la psicóloga, Diana Thomas, los síntomas de este padecimiento son:

  • Re experimentación: recordar con una gran carga emocional situaciones dolorosas.
  • Hiper activación: estado de tensión o alerta permanente.
  • Embotamiento físico: actitudes de distanciamiento psíquico o afectivo de las personas.

Casos

El primer caso registrado entre los veterinarios,por esta causa fue el de Sophia Yin en 2014. Esta veterinaria y etóloga de 48 años se suicidó, dejando atrás una de las carreras más exitosas en el ámbito de la etología canina.

Esta mujer dedicó su vida a lograr el bienestar de perros y gatos. De acuerdo con sus allegados, sufría el  síndrome de fatiga por compasión.

Un estudio realizado por la revista  American journal of preventive medicine revela que los trabajadores de rescate de animales tienen una tasa de suicidios de 5.3 de 1 millón de trabajadores. Esta cifra se convierte en la mayor tasa de suicidios entre los trabajadores estadounidenses.

Incluso, está comprobado que los casos de éxito también deja cicatrices. Eso, sin contar que muchos no tienen el final esperado por ayudantes, veterinarios y etólogos.

¿Qué hacer para mejorar la situación?

No es fácil lograr la solución. Sin embargo, el hecho de adoptar animales ayuda, ya que ver que el dolor de los animales puede disminuir con la llegada de una familia mitiga un poco el sufrimiento que estos profesionales terminan convirtiendo en algo ‘propio’.

El psicólogo colombiano José Alonso Peña, explica que “este síndrome es más frecuente en personas que trabajan en salud que se conectan emocionalmente con sus pacientes. Por eso, es importante que los que trabajan en esta área estén constantemente realizando procesos terapeúticos, con el fin de que no se conecten emocionalmente con sus pacientes”.

Además, el psicólogo agrega que “si la persona está pasando un momento de duelo de pareja o de  dificultad emocional, es más factible que caiga en esta síndrome, porque está más vulnerable”, concluye.

 

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