¡Ataque de convulsiones!

Todo está normal con tu mascota, y de repente lo notas confundido, se tira al piso y empieza a mover sus patas y manos sin control. ¡Está experimentando convulsiones!, ¿qué puedes y debes hacer? Te lo contamos.

Si tu perro tiene convulsiones con frecuencia, sufre de una enfermedad conocida como epilepsia canina. Esta es producida por una actividad eléctrica anormal del cerebro que causa ciertas reacciones.

Esta enfermedad del sistema nervioso es más común en machos que en hembras y, al parecer, tiene un alto componente genético. Sin embargo, se ha llegado a sugerir que puede dispararse o presentarse como consecuencia de un trauma en la cabeza.

¿Cuáles son las razas más propensas a sufrir epilepsia?

  1. Beagle
  2. Border collie
  3. Pastor australiano
  4. Cocker spaniel
  5. Pastor alemán
  6. Setter irlandés
  7. Poodle miniatura
  8. Labrador retriever
  9. Schnauzer miniatura
*No se ha documentado en perros criollos o en mezclas.

¿A qué edad se presenta?
Aunque no existe un momento o una edad específica en la cual se diagnostica la epilepsia en perros, generalmente se presenta durante el segundo año de edad. Durante las convulsiones tu perro se verá y actuará diferente. Tendrá una expresión facial ubicada en un punto fijo y presentará sacudones incontrolables que pueden durar solo un instante o prolongarse por varios minutos. Después de las convulsiones, tu mascota retornará a su estado normal, quizás con algo de incoordinación por unos pocos minutos.

¿Qué debo hacer ante un episodio?
Calma. Que no cunda el pánico. Lo más importante es evitar que tu perro se lastime contra cualquier objeto, de tal forma que debes tomarlo con gentileza por la cabeza y las extremidades. No introduzcas tu mano (puedes ganarte un mordisco) ni ningún objeto en la boca de tu peludo. Tampoco es necesario agarrar su lengua para que no se la trague.

En caso de que el episodio tome varios minutos debes garantizar la ventilación del sitio y, de ser posible, aplicar paños de agua fría en las almohadillas de tu mascota. Procura tranquilizarla durante este episodio, consintiéndolo y hablándole suavemente. Mientras todo esto sucede, llama a tu veterinario de confianza.

¿Qué tan frecuentes pueden ser las convulsiones?

Algunos animales pueden presentar convulsiones cada 24 horas o cada 30 días. La frecuencia, el patrón y la duración de las mismas determinan la agresividad de la enfermedad y el tratamiento que el veterinario debe instaurar. Estas pueden durar entre cinco y 30 minutos. Una vez terminadas, el perro se mostrará cansado, deprimido, malhumorado, hambriento y sediento.

Tratamiento
Debido a que la epilepsia en perros es muy similar a la que se presenta en humanos, el tratamiento es básicamente el mismo: anticonvulsivos. Este tratamiento busca pararlas o disminuir la frecuencia con la que ocurren.

Parte del éxito del tratamiento radica en seguir las instrucciones del veterinario. Es un error parar la administración de los anticonvulsivos después de un periodo en el que no se han presentado convulsiones. Como estas no avisan cuándo van ocurrir, la decisión de suspender el medicamento la debe tomar únicamente el experto.

La acupuntura se ha implementado con éxito en algunos perros y puede ayudar a disminuir la dosis y la frecuencia de los anticonvulsivos. También se ha reportado que para el manejo de la epilepsia canina puede ser favorable la administración de aceites ricos en omega 3 y omega 6, así como de valeriana o ginkgo biloba.

Aún más, en algunos casos, el cambio de dieta puede ser efectivo. Esto porque se ha identificado una relación entre alergias alimenticias y epilepsia en perros. Así que un concentrado hipoalergénico puede ser de gran ayuda.

Responsabilidades del propietario

El medicamento debe ser manejado por una persona responsable, no solo para garantizar su administración de acuerdo a las indicaciones del veterinario, sino también porque estos tienen efectos sobre el sistema nervioso y no deben ser usados indiscriminadamente. Adicional a esto, el éxito del manejo de la epilepsia requiere llevar un registro de las convulsiones que se presentan y tener un contacto frecuente con el experto. No está de más garantizarle a tu perro un ambiente tranquilo libre de factores generadores de estrés que puedan llegar a ser desencadenantes de las convulsiones.
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