Malas prácticas veterinarias

Inexperiencia, falta de capacitación, negligencia o imprudencia de un veterinario pueden afectar la salud de un animal. Por eso, en 4Patas te explicamos cómo identificarlas y qué hacer si sospechas que tu mascota no ha recibido la atención médica adecuada.

La escogencia del médico veterinario es una de las decisiones más importantes para la tenencia responsable de una mascota. Este debe ser, después del amo, la segunda persona más interesada en velar por el bienestar y el sano crecimiento del animal. Sin embargo, en ocasiones, los propietarios se encuentran insatisfechos con la atención recibida y afirman que la salud de su perro o gato ha sido perjudicada por una mala práctica veterinaria.

Así como en la medicina humana, en la veterinaria pueden cometerse errores por inexperiencia o desconocimiento, entre muchas otras razones. En caso de ambas, existe un tribunal de ética encargado de supervisar y hacer seguimiento a las quejas relativas al ejercicio de los profesionales en el país, en aras de velar por la calidad del servicio que se brinda a los pacientes.

Organizaciones animalistas, como la Asociación Defensora de Animales y del Ambiente (ADA), reciben numerosas denuncias en esta dirección. Incluso, en redes sociales, hay páginas donde los usuarios plantean sus quejas y acusan a diferentes establecimientos por los servicios recibidos.

Si sospechan que el tratamiento o procedimiento realizado por un veterinario no fue el adecuado, los propietarios de mascotas pueden realizar su denuncia a través del Tribunal de Ética del Consejo Profesional de Medicina Veterinaria y de Zootecnia de Colombia. Antes de eso, lo más importante es entender cuándo se incurre en una mala práctica veterinaria y qué se debe hacer.

¿Qué es una mala práctica veterinaria?

En palabras del veterinario Édgar Gutiérrez, magistrado del Tribunal de Ética, “la respuesta puede ser tan elemental como compleja, pero para explicarlo de la manera más fácil basta decir que es incumplir la ley 576 del año 2000”. Sin embargo, resalta que “esto no tiene que ver con la percepción acusatoria de muchos propietarios de mascotas cuando estas fallecen, quienes en ocasiones señalan como culpable al médico veterinario”.

Para Gutiérrez, es claro que ningún veterinario atiende a un paciente con la intención de hacerle mal o de causarle la muerte. Por el contrario, como parte de su vocación y su responsabilidad, hacen lo humanamente posible para que la atención tenga una buena evolución y la mejor respuesta en la salud de la mascota.

“Esto no significa que no existan prácticas profesionales que deban ser calificadas como ‘malas prácticas médicas’”
, aclara el doctor. En el día a día del oficio, hay quienes las cometen y entre las acciones más claras se destacan:

• Ofrecer y realizar procedimientos médicos, clínicos o quirúrgicos para los cuales no está capacitado ese profesional en particular.
• No realizar un examen clínico completo ni pruebas de laboratorio necesarias, como exámenes pre-quirúrgicos antes de cualquier intervención.
• Tener una comunicación deficiente con los propietarios. Lo ideal es que esta incluya un diagnóstico probable, pronóstico, posibles complicaciones, riesgos y efectos adversos del procedimiento y de los medicamentos, tratamientos alternativos e informes claros y completos de la evolución del paciente.
• Ante una respuesta deficiente de un tratamiento, no pedir una interconsulta o revisar nuevamente su diagnóstico o terapéutica.
• Realizar procedimientos innecesarios.
• No diligenciar de manera oportuna, cronológica y completa los documentos que dan testimonio del actuar médico, tales como la historia clínica, los registros anestésicos, la evolución hospitalaria y los análisis de resultados, entre otros.

¿Cómo actuar?

“Las denuncias suelen presentarse cuando sucede algo grave, como que el animal fallece, lo queman o cortan, o se encuentra aún más enfermo”, explica Martha Soledad Ciro, presidenta de la ADA. Dos orientaciones son claves: “evitar las quejas temerarias y tener claridad frente a la sospecha de una mala práctica, en cuyo caso, lo primero es solicitar una copia de la historia clínica para llevar la queja al ente encargado”, señala.

De acuerdo con la abogada Andrea Vanegas del Tribunal de Ética Profesional, hay una serie de preguntas que todo propietario debe realizarse antes de interponer una queja:

1. ¿Se trata de una actividad médico veterinaria? Tenga en cuenta que los servicios de peluquería y belleza, así como los de guardería, no hacen parte de las actividades propias de la medicina veterinaria, en concordancia con el artículo 3 de la Ley 073 de 1985.
2. ¿Lo que se pretende denunciar tiene mérito legal? “Es pertinente evaluar si la inconformidad que genera el servicio tiene como causa el posible manejo por parte del profesional, pues existen hechos de imposible obligatoriedad o de nimiedades que no afectan como tal el curso de la atención”, señala Vanegas.
3. ¿Cuál es el propósito de la denuncia? La competencia del Tribunal es disciplinaria-profesional, luego, no se tiene ningún tipo de injerencia sobre reconocimiento de perjuicios, indemnizaciones, asuntos comerciales o relacionados con el establecimiento.
4. ¿Cómo probar la mala práctica? El propietario debe contar con por lo menos una prueba de la conducta contraria a la ética profesional.

Una vez hayas resuelto estos interrogantes, puedes interponer la queja con la seguridad de que esta será estudiada por el ente, el cual, en caso de comprobar una falta a la ética profesional, puede imponer sanciones desde la amonestación verbal o escrita hasta la suspensión en el ejercicio profesional por término máximo de cinco años, según la gravedad de los hechos.

La mala praxis en cifras

-Según el Tribunal de Ética Profesional de Medicina Veterinaria y Zootecnia, desde 2012 han aumentado significativamente las quejas presentadas por propietarios de animales. En promedio, anualmente son recibidas 126 denuncias.

-Del total de quejas recibidas, solo 11,46% han terminado en sanción para el médico veterinario, pues “muchas son desestimadas porque no tienen sustento probatorio o porque el propietario de la mascota se orienta en el resultado final de la atención profesional”, señala la veterinaria Victoria Pereira, magistrada del Tribunal de Ética Profesional.

-El 47.7% de las sanciones se han dado por negligencia, imprudencia o impericia en el ámbito quirúrgico –antes, durante y después de una cirugía–, principalmente en operaciones de esterilización y ortopedia en pequeños animales.

Para tener en cuenta

El principal llamado de la Asociación Defensora de Animales y el Ambiente (ADA) es que los propietarios sean más responsables a la hora de escoger al veterinario de su peludo, pues hoy en día existen muchas tiendas de mascotas y accesorios que no cuentan con profesionales capacitados.

Para el veterinario Édgar Gutiérrez, magistrado del Tribunal de Ética Profesional, hay cuatro aspectos que debes tener en cuenta al momento de tomar esta decisión:

• Verificar que el veterinario sea un profesional graduado y con matrícula profesional y que el establecimiento cuente con las licencias expedidas por las autoridades competentes.

• Es clave que el espacio físico sea el adecuado para la atención de una mascota y para los servicios que ofrece.

• La actitud del médico y el personal auxiliar. Una buena comunicación es fundamental para la prevención y el tratamiento de cualquier enfermedad de tu mascota.

• Las condiciones ambientales. No deben existir olores ofensivos y el lugar debe manejar responsablemente sus residuos clínicos.
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