Longevidad canina

El año pasado murió Maggie, una Kelpi australiana que pertenecía a Brian McLaren. Brian la compró en 1986, es decir, llegó a los 30 años de vida.

De cachorra, Maggie consumía leche de vaca cruda y concentrado para gato, pues en la granja siempre hay presencia de gatos con el fin de controlar a los roedores. Aunque en su primer año recibió galletas y otros productos para perros, ya adulta ella misma dejó de comerlos. Desde entonces, su dieta diaria consistía en leche cruda y otros alimentos que son fáciles de encontrar en una granja.

La única visita de Maggie al veterinario fue cuando quedó preñada a la increíble edad de 10 años (o 12, ya que su dueño no recuerda bien). De ese único embarazo solo tuvo un cachorro y dos años después fue esterilizada. Esta Kelpi era una perra activa y en la granja cumplía la labor de pastorear vacas, actividad en la que podía correr hasta 20 kilómetros al día.

Esto te puede interesar: Los secretos que debes saber para tener un perro equilibrado

Maggie murió como Brian quería: durmiendo. La noche del domingo 17 de abril de 2016 no quiso comer y se notaba apagada. En la madrugada de ese lunes no apareció para trabajar y cuando Brian la buscó, la encontró sin vida en su canasta.

Alimentación y longevidad

Diversos estudios han demostrado la relación directa entre la restricción calórica y una longevidad mayor en diversas especies. Uno de estos fue hecho por Richard D. Kealy, publicado en el JAVMA (vol. 220, 2002), y muestra que al mantener a los perros delgados se logra extender su vida dos años. En promedio, los perros delgados vivieron 13 años, mientras que aquellos sin restricción alimentaria vivieron 11,2 años.

Te recomendamos: Los desafíos que enfrentas con un perro “chato”. ¿Aceptas sus cuidados?

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.