Carnívoros

Todos los felinos basan su dieta en la carne animal y los gatos no son la excepción. Conoce las implicaciones de este aspecto de su naturaleza.

Un carnívoro estricto, o hipercarnívoro, debe consumir proteína de fuente animal para crecer y desarrollarse correctamente. Aunque su dieta debe incluir otros alimentos de diferentes grupos de nutrientes, la carne debe ocupar el mayor porcentaje en su alimentación.

Por su fisiología, los carnívoros solo están en capacidad de digerir sus presas de manera realmente eficaz al absorber su proteína. Su sistema digestivo no está diseñado para procesar adecuadamente vegetales y, de hecho, varios mamíferos consumen plantas a manera de eméticos, es decir, para provocarse vómito.

Mientras los humanos y los perros tienen la capacidad de sintetizar los aminoácidos de las proteínas animal y vegetal, para así completar los requerimientos nutricionales del cuerpo, los gatos no lo logran. Por eso, su dieta debe contener carnes e incluso órganos como corazones o hígados, que complementen su nutrición.

La proteína animal contribuye a sus procesos de crecimiento, los mantiene saludables y mejora su metabolismo, ayudándolos a obtener la energía necesaria para sus actividades diarias.

A diferencia de otras especies mamíferas, los gatos requieren además de un componente especial en sus dietas: la taurina. Este aminoácido es indispensable para el funcionamiento de los sistemas cardiaco, digestivo, reproductivo y de visión. La taurina se encuentra presente en órganos como el corazón, una razón más para incluirlos en su régimen alimenticio. Tan importante es, que su deficiencia puede causarles la muerte.

Catalina Cuadros, zootecnista de la Universidad de La Salle, especializada en nutrición y fisiología felina del Broward College.

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