Salvavidas: Carlos Celis y Vainilla

Cuando un ser humano adopta a un perro, no se sabe con certeza quién termina salvando a quién.

Estas son algunas de las muchas historias que recibimos de nuestros lectores y de sus mascotas rescatadas: testimonios que confirman que siempre vale la pena arriesgarnos para darle a un animal una segunda oportunidad.

Ella es Vainilla o ‘Nilla’, como le decimos en la casa. La vainilla es dulce y por eso le escogí ese nombre, y su vida está llena de gracia y amor.

Yo llevaba meses buscando un gato para adoptar, ya que soy amante de los felinos, pero no quería uno cualquiera. Así fue como conocí la historia de una gatita negra de ojos amarillos (tal vez no sepan, pero el 99 por ciento de los gatos negros se quedan sin hogar), cuya mamá fue pateada y arrojada a un humedal cerca de la avenida Ciudad de Cali, en Suba. Moribunda, unos niños la vieron y llamaron a una señora que tenía gatos en el vecindario, quien pidió ayuda a la policía para sacar al moribundo animal. Ella no se salvó, pero dentro llevaba unos gatitos, de los cuales dos sobrevivieron: una gata gris que fue adoptada a los pocos días y otra muy débil que no se sabía si sobreviviría. Cuando leí el mensaje por Facebook, supe que ella era. Llegó a mi casa en contra de la voluntad de mi mamá, pero su ternura la convenció a tal punto que hoy el amor entre ellas es enternecedor. Ya han pasado tres años y medio y Nilla es el centro de diversión de la casa. Con ella aprendí sobre la gracia y el amor.

Esto es lo que debes hacer para denunciar un caso de maltrato animal y se haga justicia.

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