Prevenir en vez de lamentar

Si tu gato deja de comer y pierde peso de forma significativa, prende las alarmas y acude cuanto antes a un veterinario. Podría tratarse de una anorexia felina.

Ya sea gordo o delgado, tu gato es susceptible de sufrir una pérdida progresiva de peso que, en términos veterinarios, es conocida como anorexia. Esta condición se caracteriza por los siguientes síntomas:

  • Inhabilidad para alimentarse
  • Fiebre
  • Palidez
  • Dolor
  • Cambios en el tamaño de los órganos
  • Cambios en los ojos
  • Distensión abdominal
  • Respiración corta
  • Disminución de los sonidos cardíacos y pulmonares

 

Causas

La anorexia felina puede aparecer como consecuencia de varias enfermedades: diabetes, problemas renales, hipertiroidismo, pancreatitis y asma, entre algunas otras. Sin embargo, este padecimiento no solo está relacionado con patologías físicas, también tiene todo que ver con problemas emocionales.

Aunque suene más a mito urbano que a un trastorno alimenticio real, varias situaciones como la pérdida de un compañero de juegos (perro o gato), el cambio de propietario, un nuevo alimento e incluso una mudanza pueden hacer que un gato deje de comer.

Finalmente, otra de las causas de la anorexia son los problemas odontológicos. Sin lugar a dudas, un gato que ha perdido piezas dentales se alimentará con menor frecuencia e ingerirá alimentos de menor calidad.

De cualquier forma, sin importar el origen de la situación, el hecho de que un gato adulto deje de comer por lo menos un día o de que un gatito rechace el alimento por más de 12 horas, es un problema serio. Es necesario darle relevancia y consultar con prontitud, pues el tiempo corre en contra del animal.

 Tratamiento

Si notas los síntomas en tu gato, la mejor decisión que puedes tomar es acudir rápidamente a un veterinario. En casos de anorexia extrema, y para evitar que la situación del minino empeore, el experto podrá sugerirte forzar su alimentación y así evitar opciones más incómodas como implantarle un tubo o darle de comer por vía endovenosa.

Suena sencillo pero no lo es tanto. Abrir la boca de un gato e introducir la comida en su cavidad oral, es un proceso difícil y engorroso que lo puede poner de muy mal humor. Ofrécele el alimento más apetitoso posible, como atún o carne, y dáselo en pequeños trozos que le faciliten la digestión.

El veterinario, seguramente, le formulará medicamentos para estimular su apetito. Luego de estabilizarlo, te sugerirá un tipo de concentrado con un más alto contenido de proteínas y de grasas, así como con un sabor más agradable. Si el problema tiene que ver con su dentadura, el alimento blando será parte de la solución.

Por último, si tu gato padeció o padece de anorexia, no te angusties. Ten siempre presente que la vida continúa. Es un problema que puede tratarse, siempre y cuando se detecte a tiempo y sigas las recomendaciones del veterinario. Presta mucha atención a cualquiera de los síntomas que indiquen que tu minino está perdiendo más peso de lo normal.

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