Gatos de honor

  • Gavrila Ardalionovich es la única gata que no pertenece al museo, ya que es la mascota de la madre del artista. Viste el atuendo ceremonial de un heraldo de cámara de la corte.
    Gavrila Ardalionovich es la única gata que no pertenece al museo, ya que es la mascota de la madre del artista. Viste el atuendo ceremonial de un heraldo de cámara de la corte.
  • Retrato de Claus con el uniforme ceremonial de un sirviente de la corte.
    Retrato de Claus con el uniforme ceremonial de un sirviente de la corte.
  • Rikki Senior bajo la chaqueta de un aprendiz confitero.
    Rikki Senior bajo la chaqueta de un aprendiz confitero.
  • Tigrik en el traje de un conductor de carruajes de la corte.
    Tigrik en el traje de un conductor de carruajes de la corte.
  • Camarero de la Corte del Hermitage, retrato del gato Kuzma.
    Camarero de la Corte del Hermitage, retrato del gato Kuzma.
  • Vasily Pushkin bajo el uniforme casual de un sirviente árabe de la corte del zar.
    Vasily Pushkin bajo el uniforme casual de un sirviente árabe de la corte del zar.

Desde 1764, el Museo del Hermitage en San Petersburgo está protegido por guardianes felinos encargados de ahuyentar a los roedores que podrían atacar las obras. Hace cinco años, el artista ruso Eldar Zakirov decidió homenajearlos y convertirlos en pinturas. Esto fue lo que nos contó.

“Soy Eldar Zakirov, la mano creativa detrás de estos retratos. En 2012, Andrey Shelyutto, director de arte de la revista El Hermitage, me contactó para proponerme un proyecto que mezclaba gatos y realeza. Como se encontraba trabajando en un artículo sobre las prendas de la corte en el siglo XXI que se conservan en el museo, se le ocurrió homenajear en sus páginas a los legendarios felinos y exaltar su misteriosa y aristocrática belleza.

Entendí muy bien sus pensamientos y, con base en una docena de imágenes, tanto de mininos como de ropajes, realicé algunos bocetos. Recuerdo que me rodeé de pinturas de los siglos XVIII y XIX para comprender las técnicas utilizadas por los artistas rusos del pasado. Aprobada la idea, me enviaron cerca de 25 fotos originales de los guardianes felinos del Hermitage, seleccioné cinco y empecé a divertirme.

Opté por contrastar los colores de los atuendos con el pelaje. También resalté detalles como ojos, nariz, botones y fondos. Sin embargo, mi gran reto era lograr que cada obra digital aparentara estar pintada con aceites clásicos. Tuve que alejarme de la precisión de mi computadora y su tableta gráfica, y seguir mi instinto creativo. Tomé varias piezas de cartón y, usando óleo gris, pinté cada obra con pinceladas fuertes y reflejos en su relieve. Después de secar, froté con lija algunos bordes obteniendo un efecto de pintura antigua. Fotografié ese primer intento y lo usé como una capa en la posproducción.

El proceso fue muy especial. El óleo no tiene comparación con los acrílicos, acuarelas o el gouache, así que lo más llamativo para mí fue volver a cruzarme con una técnica que me encanta. Cada retrato me tomó entre cinco y siete días: fue un trabajo sin prisas. Nunca pensé que tuvieran tanto éxito, y eso para mí todavía es un misterio. Gracias al proyecto conocí gente maravillosa y sigo contagiando a los amantes de los gatos con un arte inspirado en su mundo soberano”.

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

Cargando...