Las terapeutas de 4 patas que ayudan a superar la violencia infantil y de género

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Gracias al cariño y al acompañamiento de perros especialmente entrenados, varias personas logran superar sus miedos, sus discapacidades e, incluso, su pasado.

Eli, Naroa y Gaia, tres hembras de las razas labrador dorado, labrador negro y golden retriever, son las tiernas y comprometidas coterapetuas de iDogs, una organización española dedicada a mejorar la calidad de vida de las personas, a través de los beneficios que resultan de la relación humano-animal. Su labor diaria es asistir las terapias de individuos con discapacidad motora o cognitiva, víctimas de violencia, niños con necesidad de estimulación para el desarrollo y muchos otros casos en los que la compañía de un perro representa una de las curas más eficientes.

Las tres poseen un temperamento dócil y equilibrado, pero cada una tiene su particularidad. Naroa es la veterana del grupo, tiene ocho años y trabaja con iDogs desde su fundación en 2011. Es dulce, tranquila, cariñosa y muy sensible. Además de llevarse bien con las personas, también disfruta de la compañía de otros perros, ama comer y se divierte mucho nadando, ya sea en la playa, en un río o hasta en un pantano.

Eli, de color dorado, es un poco más alegre y vivaracha, incluso algo payasa. Se pasa el día moviendo la cola en señal de felicidad y reparte besos a todos a quienes conoce, seguramente porque aún es una niña y solo tiene un año y diez meses de edad. Una de sus actividades favoritas es el senderismo, ya sea en el monte o en la nieve, y es una de las más sociables del grupo.

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Finalmente, está Gaia, con un año y nueve meses. Como casi todos los golden, es dulce, tranquila y divertida. Es una de las más mimadas de la manada, le encantan las caricias y fácilmente se queda dormida mientras la consienten. Sus mejores amigos son los humanos, especialmente los niños, con quienes siempre demuestra una conexión especial.

“Estas son nuestras compañeras en este precioso camino. Nos acompañan no sólo en las sesiones que realizamos, sino también en el día a día. Ellas forman parte de nuestra familia y viven con nosotras, con sus guías, ya que es necesario crear un vínculo muy fuerte y una comunicación y complicidad muy grandes, para poder trabajar correctamente con un perro”, explica Mar Gómez, trabajadora social especialista en igualdad y presidenta de iDogs.

A la par con ella trabajan Belén Sebastián, psicóloga especialista en autismo, y Ana Guerrero, licenciada en ciencias ambientales y etología. Las tres conforman el equipo fundador y se han encargado de amar, cuidar y entrenar a sus tres peludas coterapeutas de cuatro patas.

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Entrenamiento canino

Para convertirse en coterapeutas, Eli, Naroa y Gaia no solo debían ser dóciles y tranquilas. Desde el mismo momento de su nacimiento, su crianza debía ser coherente con su propósito de vida. Es por esto que desde chiquitas empezaron a vivir con sus guías como un miembro más de la familia, tenían revisiones veterinarias continuas, su calendario de vacunación al día y una higiene corporal estricta.

Una vez crecieron y estaban listas para socializar, fueron expuestas a diferentes estímulos y ambientes, para que se acostumbraran a diversas circunstancias y al contacto con el ser humano. Parte de su entrenamiento incluía enseñarles a no pedir comida en la mesa, a no tirar de su correa y a responder a su nombre siempre que las llamaran.

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Al cumplir el primer año de edad, que en los perros es ya una etapa posterior a la adolescencia, empezaron a recibir entrenamiento en habilidades básicas como colocarse en distintas posiciones según la instrucción del guía, portar objetos y entregarlos, y permanecer tranquilas en entornos de trabajo al relacionarlos con espacios positivos de juego y cariño.

Así, cada una, según sus fortalezas, fue entrenada específicamente para una necesidad humana en particular. Por ejemplo, para las terapias asistidas con personas con movilidad reducida, aprendieron a abrir y cerrar puertas y cajones, a ayudar a desvestir, a encender y apagar luces, entre otras habilidades.

Violencia de género e intrafamiliar

Uno de los programas más relevantes de iDogs es Creciendo juntos, una estrategia diseñada para ayudar a niños víctimas de violencia infantil y a mujeres víctimas de violencia de género dentro de sus propios hogares.

“Las áreas que abordamos con las víctimas de violencia machista son principalmente la psicoafectiva y las habilidades sociales. En coordinación directa con las profesionales de referencia, diseñamos las distintas sesiones y los objetivos de intervención a trabajar a lo largo del programa. Gracias a la inestimable ayuda de nuestros perros de terapia, abordamos de una manera lúdica y muy efectiva las distintas áreas de intervención”, afirma Mar Gómez.

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Generalmente, los casos de violencia evidencian síntomas como alteraciones del sueño, ansiedad, ira, depresión, baja autoestima, retraso del lenguaje, afectación en el rendimiento escolar, déficit de atención, hiperactividad e, incluso, tóxicodependencia. Lo que los perros proporcionan es, precisamente, una ayuda para contrarrestarlos, pues actúan como catalizadores de las emociones y aportan fluidez a la interacción entre el terapeuta y la persona.

Naroa es una de las peludas entrenadas para este propósito específico. Su presencia tranquila y sociable en las terapias favorece la comunicación efectiva y motiva a las personas a hablar sin presiones o miedos; además, el afecto que les transmiten a los pacientes es un potenciador de la autoestima, que en la mayoría de estas situaciones se encuentra destruida.

Este programa, que ya ha sido realizado en tres provincias españolas -Castellón, Valencia y Alicante-, ha permitido que los perros se conviertan en los mejores aliados de 26 menores y de sus familias, con muy buenos resultados. Ahora, las fundadoras de iDogs se encuentran a la espera de aplicarlo nuevamente para que más mujeres y niños logren superar su situación y sobreponerse a ella.

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De esta manera, las tres chicas de cuatro patas disfrutan su vida al compartir con personas que las aman y juegan con ellas, y devuelven todo lo que reciben a través del tiempo y el afecto que entregan cada vez que conocen a alguien que, como su propio instinto les dice, verdaderamente las necesita.

*Fotos: Cortesía iDOGS

 

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