¿Quién dijo miedo?

Los comportamientos nerviosos ante estímulos externos son muy comunes en los perros, especialmente en aquellos que han sido rescatados de la calle o que han vivido en entornos hostiles. Aprende cómo ayudarles, paso a paso.

A los seres humanos (particularmente los niños), a otros perros, a los ruidos fuertes ocasionados por la pólvora, a la lluvia, a los truenos o a transportarse en un vehículo...

Estos son algunos de los miedos más comunes que desarrollan los perros, especialmente aquellos que han vivido situaciones traumáticas.

De acuerdo con el veterinario Óscar Guevara, especialista en etología clínica y fundador del servicio de consulta Psicología Veterinaria, el miedo es una respuesta emocional natural de los seres vivos para la supervivencia. Sin embargo, tal como en las personas, cuando este aparece en niveles desproporcionados, es necesario tratarlo de manera adecuada para que no afecte la vida normal de la mascota.

Según el experto, existen múltiples factores por los que puede surgir. “Es un comportamiento altamente heredable en los mamíferos, lo que hace que unos animales se adapten más fácil a ciertas circunstancias que otros”, explica. Por supuesto, también tiene que ver con el proceso de socialización en los primeros cuatro meses de vida del animal, tiempo en el que exploran el entorno y se exponen ante diferentes estímulos. “Una exposición inadecuada ocasionará fácilmente la aparición de fobias”, agrega Guevara.

Otros factores para el desarrollo de miedos tienen que ver con la madre del animal. Si esta sufrió estrés durante el embarazo, o falta de comida, techo y frío intenso, sus cachorros podrán padecer de varios traumas. Muchos más si en su proceso de crecimiento experimentan indiferencia o abandono.

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Guía perruna para superar miedos

Cualquier perro puede presentar comportamientos nerviosos y cada caso requiere un manejo particular. Si adoptaste o rescataste un peludo miedoso, sigue estas recomendaciones:

  • Asegúrate de que, al llegar por primera vez a su nueva casa, encuentre un espacio seguro, libre de ruidos y estímulos externos. Que encuentre allí todo lo que necesite.
  • Reconoce los síntomas de su comportamiento nervioso: intranquilidad, aislamiento social, temblores, jadeos, salivación e incluso respuestas agresivas.
  • Identifica qué factores estimulan la aparición de estos síntomas, observándolo cuidadosamente ante diferentes situaciones. Anticípate a sus respuestas, reconociendo sus posturas defensivas, ofensivas, de alegría o sumisión.
  • En caso de saber cuál es la causa del miedo, no lo sobreexpongas a este. Para ayudarle a superarlo, el proceso debe ser gradual.
  • Establece horarios y rutinas en su día. Enséñale a seguir órdenes de obediencia para mejorar su socialización.
  • Recuerda que el miedo es una respuesta emocional, por lo que el castigo no es una opción en ninguna circunstancia.
  • Así como otras enfermedades, una fobia puede alterar la calidad de vida de tu mascota. Si te resulta inmanejable, acude a un especialista en etología canina.
  • Y lo más importante: sé paciente y bríndale seguridad a tu mascota. De tu actitud también depende su proceso de adaptación.

Si rescatas a un perro, permite que se ajuste a su nueva vida y que entienda que el cambio es positivo. De la calle a la casa.

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